Calma mental VI

TÉCNICA DE SAMATHA II

Samatha

La siguiente información más técnica la he tomado del libro CALMA TU MENTE, de Guen Lamrimpa (Venerable Yampel Tendsin). Este libro está basado en los retiros de samatha de un año de duración que se hacen o se hacían en el centro de retiros Cloud Mountain, en Castle Rock, Washington. Ten en cuenta que está muy sintetizado y que siempre puedes acudir al libro para una mayor y mejor explicación.

LAS 5 FALTAS U OBSTÁCULOS Y LOS 8 ANTÍDOTOS

Este tema impone una explicación basada en el texto de Maitreya, Examen del Centro y de los Extremos, el cual explica con gran detalle las cinco faltas que actúan como obstáculos al logro espiritual, y los ocho antídotos contra esas faltas que nos ayudan a concentrar la mente sobre el objeto del modo adecuado.

LAS 5 FALTAS (OBSTÁCULOS) LOS 8 ANTÍDOTOS
1. Pereza Flexibilidad
Entusiasmo
Aspiración
Fe
2. Olvido Atención
3. Laxitud y Excitación Vigilancia
4. No aplicación Aplicación
5. Aplicación Ecuanimidad

1. La Pereza: En este contexto, la naturaleza de la pereza es una carencia de interés o atracción por el desarrollo de la concentración, sintiendo sin embargo interés y atracción por otras actividades. Es decir, prefieres hacer otras cosas antes que sentarte a meditar.

Cuatro antídotos contra la pereza:

- Flexibilidad: Éste es el primero y el más directo de los antídotos contra la pereza; no obstante, sólo alcanza su máxima expresión cuando la práctica se encuentra en estadios más avanzados. El deleite que nace de la flexibilidad, da fin inmediato a la pereza.

- Entusiasmo: Es un factor mental que se deleita en la virtud. El cultivo perseverante del entusiasmo ofrece como resultado el logro de la flexibilidad, el cual, a su vez, es el antídoto directo contra la pereza.

- Aspiración: La aspiración se refiere aquí a un anhelo puro por alcanzar el logro y la actualización de samatha. Mediante esta aspiración pura se cultiva el entusiasmo.

- Fe: La causa para la fe en samatha es una mente que recuerda claramente las virtudes y los beneficios de la quietud meditativa. Implica la convicción de que existe eso que llamamos samatha, que samatha es alcanzable, que proporciona la clase de resultados que se describen. Aunque esta es una verdad oculta, una verdad que no es evidente, que no se accede a ella fácilmente y no es algo que podamos constatar de inmediato por nosotros mismos, pero a medida que avancemos en la práctica descubriremos por nuestra propia experiencia que la mente se serena, se vuelve más tranquila y relajada, experimentamos efectivamente el deleite, los estados de gozo y flexibilidad. La fe, a su vez, se cultiva con los primeros indicios de flexibilidad, y el círculo gira de nuevo incrementando con cada vuelta la fuerza de cada uno de los antídotos. Es decir, la fe se ve incentivada cuando comprobamos que la mente se calma, pero a la vez el pensar que lograremos calmar la mente es lo que nos hace sentarnos y comenzar la práctica.


2. El Olvido: En este contexto, el olvido significa perder el objeto de concentración, en este caso la respiración o la sensación. El olvido habrá surgido en el momento que pierdes el objeto en el que estabas concentrado.

- El antídoto al olvido es la Atención, es decir, enfocar la mente en el objeto.

Para establecer un enfoque impecable es necesario cultivar dos propiedades en la mente, estabilidad no discursiva y vigor o fuerza de claridad.

Estabilidad no discursiva: Esta propiedad se obtiene mediante la atención (sati). La atención implica una carencia de olvido. Su función es permanecer libre de la distracción mental. Es la atención pura del momento presente tal y como es sin añadirle nada.

Fuerza de claridad: La segunda de las dos propiedades que necesitamos cultivar para establecer el enfoque impecable, es el vigor o la fuerza de claridad, pero no se refiere a la claridad o lucidez del objeto, sino al modo en el que la mente aprehende el objeto (darse cuenta del objeto con lucidez, con claridad mental, con energía).

Podríamos decir que el enfoque impecable es una aprehensión lúcida del objeto.


3. Laxitud y Excitación: La laxitud y la excitación apartan la mente de su objeto de meditación.

¿Qué es lo que deteriora la fuerza de claridad? Mientras que la mente está enfocada en el objeto, es la laxitud manifestándose como letargo lo que hace que la mente se retraiga o se repliegue en su interior en lugar de estar ahí fuera, enfocando nítidamente su objeto. Para cultivar el camino, nuestras meditaciones deben estar dotadas de intensidad, intensidad real por parte del objeto y una auténtica fuerza de claridad por parte de la mente que medita. La laxitud implica cierta oscuridad mental, es un estado mental excesivamente relajado.

La excitación distrae la mente enfocándola hacia dentro y hacia fuera sobre un objeto de apego o de aversión. Lleva la mente a un estado de olvido, más específicamente al olvido del objeto de meditación. En esta condición de olvido, aún cuando la mente está excitada o distraída, su claridad se mantiene fuerte e intacta, pero es extremadamente inestable. Con la excitación la mente tiene fuerza de claridad pero le cuesta mantener la atención.

Para el cultivo de una concentración adecuada hay dos ingredientes esenciales: uno de ellos es la atención -la habilidad de mantener la continuidad en la aprehensión del objeto- y el segundo es la vigilancia -la facultad mental que observa y vigila el proceso meditativo. Estos dos deben cultivarse durante la práctica.

Debemos estar principalmente implicados en la atención: manteniéndola en el objeto de concentración. No obstante, una parte de la mente debe estar dedicada a la vigilancia. La atención está centrada en el objeto principal, la vigilancia está centrada en la postura, en la técnica, en el modo de aprehender el objeto. Si dedicamos demasiada energía a la vigilancia, la atención sobre la respiración se deteriora.

En este apartado de la técnica la vigilancia está dirigida a la fuerza de claridad. Si la fuerza de claridad es excesiva, la mente se agitará. Si es demasiado pobre, aparecerá el letargo o la laxitud. Es ciertamente en el camino medio donde debemos cultivar la estabilidad. La fuerza de claridad es el antídoto directo contra la laxitud.

La vigilancia comprueba el nivel de la tensión en la mente. Cuando la mente está un poco tensa hay que soltarla un poco y cuando está demasiado suelta, hay que tensarla un poco. Buda ponía el ejemplo de las cuerdas en un instrumento musical, si queremos que el instrumento suene bien, sus cuerdas no han de estar ni muy tensas ni muy sueltas, han de estar con la tensión adecuada para que suenen las notas correctamente.


4. No aplicación: La no aplicación quiere decir no aplicar los antídotos cuando aparece la laxitud o la excitación. En este caso, el problema ha surgido, has reconocido que ha surgido un problema y respondes con la no aplicación, es decir, que no respondes en absoluto.

- El antídoto para la no aplicación es la aplicación.


5. Aplicación: Cuando la excitación y la laxitud no están presentes y tú, simplemente por costumbre, aplicas los antídotos innecesariamente, esa aplicación es en sí misma una falta.

- El antídoto contra la aplicación consiste en no aplicar los antídotos cuando estos no son necesarios. A esto se le llama ecuanimidad. La ecuanimidad no es un antídoto que vayas a aplicar en las etapas iniciales de la práctica. No entra en juego hasta que alcanzas el octavo estado mental (los nueve estados mentales se explicarán en un próximo artículo) en el cual el poder de la laxitud y la excitación se ha agotado y no hay ninguna posibilidad de que surjan.

El periodo principal en el que se aplica la ecuanimidad es en el octavo estado mental. En ese punto se abandonan los antídotos contra la laxitud y la excitación, pues estos obstáculos ya han dejado de borbotear.


LAS TRES FASES DE LA PRÁCTICA

Al principio de la práctica es difícil adquirir un mínimo de estabilidad en el objeto de meditación. En ese nivel inicial, debemos dar más énfasis al cultivo de la atención.

En la segunda fase de la práctica, mientras la atención se fortifica, la dispersión y la excitación burdas disminuyen y es probable que caigamos presa de la laxitud burda. Hay que combatir esa falta aplicando la vigilancia.

En la tercera fase, la laxitud burda disminuye y se ve reemplazada por la aparición de un nivel más sutil de excitación y de dispersión. Una vez más, el remedio es la atención y, al intensificar la atención es posible que se manifieste un nivel más sutil de laxitud.

Una vez que el nivel más sutil de laxitud ha disminuido, todavía queda el problema del esfuerzo, pues uno está muy habituado a aplicar los antídotos. No es sencillo romper con este hábito. Como antídoto contra ese esfuerzo, hay que aplicar la ecuanimidad. Este es el método de alcanzar el noveno estado mental.

Cuando se cultiva el noveno estado mental de un modo continuo, aparece finalmente la flexibilidad. Primero es una flexibilidad dinámica, después se transforma en una flexibilidad no dinámica. O dicho de otra manera, con la realización de esta práctica alcanzamos el samadhi.

Esto puede parecer un poco difícil, pero en realidad lo que sucede es que estamos viéndolo todo de una vez, como de un vistazo, y este camino se va construyendo poco a poco. En cada momento hay que aplicar lo que toque, no tenemos que adelantarnos a nada. Al principio nos bastará con encontrar el momento de sentarnos y ser capaces de mantenernos en una postura correcta sin que los pensamientos y las molestias nos estén sacando cada dos segundos de la concentración, procurando relajarnos. No hace falta que nos lo aprendamos todo de memoria sino que vayamos paso a paso.


Meditación


BIBLIOGRAFÍA

- CALMA TU MENTE.- Guen Lamrimpa.- ed. Dharma.


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2 comentarios

  • Paqui L

    Muchas gracias Fabio.

    publicado por Paqui L Viernes, 02 Diciembre 2016 18:57 Enlace al Comentario
  • Fabio

    Muy bueno!. Gráfico y práctico!. Haces muy buena labor con este blog. ¡Saludos! :)

    publicado por Fabio Jueves, 01 Diciembre 2016 18:55 Enlace al Comentario

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