Vacuidad

Las cuatro nobles verdades

Ya hemos visto como Buda puso en movimiento la Rueda del Dharma enseñando Las Cuatro Nobles Verdades en el parque de los ciervos en Sarnath, cerca de Benarés. Después de dar esta explicación sobre lo que él había experimentado siguió dando enseñanzas durante cuarenta años, y en la base de dichas enseñanzas siempre estuvo ésta que dio en Sarnath.

Pero se dice que dio una segunda vuelta a la Rueda del Dharma cuando habló más específicamente sobre la vacuidad. Esta enseñanza está contenida en diecisiete sutras mayores titulados globalmente como Sutra Prajnaparamita o Sutra de la Perfección de la Sabiduría, de los que el Sutra del Corazón es uno de los más breves, y el más breve de todos consiste sólo en una sílaba que en español se traduce por la vocal "a" y en tibetano es la A Tibetana. El primero de estos diecisiete sutras es uno de los más extensos, la versión tibetana traducida del sánscrito consta de 400.000 frases, impreso en doce volúmenes. En todos estos sutras se describe la vacuidad profundamente. Ella es la base para que todo sea posible y a la vez todo es una manifestación interdependiente.

Que se trate el tema de la vacuidad en estos sutras no quiere decir que no se hable de ello en los demás, sino que en estos se trata específicamente, explicando el tema más profundamente por petición de sus discípulos.

Con esta enseñanza Buda introdujo a sus discípulos la naturaleza de los fenómenos y de todo lo que existe, incluido el concepto del "yo". Cuando se comprende profundamente esto, las cosas y los problemas dejan de tener solidez y todo se va volviendo más suave y natural.


La vacuidad está definida como la esencia de todas las cosas. No es un vacío en el que no haya nada, sino que lo contiene todo porque es todo, dice Buda en el Sutra del Corazón: Vacuidad es forma, forma es vacuidad. Nosotros percibimos la solidez de las cosas pero no es así como son realmente. En el budismo se habla de la realidad última y la realidad convencional o de la verdad absoluta y la verdad relativa. El científico se aproxima a estas ideas cuando reconoce en la física convencional como nos parece a nosotros que son las cosas, y con otras partes de la ciencia como la química, la física nuclear y sobre todo la física cuántica penetra más profundamente en esa realidad, en la que se puede intuir otra dimensión de todo.

En el fondo todos nos buscamos a nosotros mismos, queremos saber realmente lo que somos. Podríamos decir que son dos formas de buscar la realidad; una investigando hacia fuera, la ciencia, y otra más introspectiva, la meditación. Sin saberlo todos buscamos lo mismo, cada uno parte desde donde está y con los recursos que tiene a su alcance. Aunque hasta ahora de la única manera que se ha llegado a penetrar en la realidad de las cosas ha sido de forma introspectiva. Después, las personas que llegan a esta experiencia no lo pueden explicar mediante la razón o el pensamiento discursivo, sino mediante una expresión de la sabiduría pura emanada de la Iluminación.

Nagarjuna explicó estas enseñanzas sobre las dos verdades en cinco tratados principales de filosofía madhyamika. Más tarde Ariadeva los elaboró en su tratado Las Cuatrocientas Estanzas, Lonchenpa y Tsongkapa continuaron con la elaboración del madhyamika creando un vasto espectro de literatura sobre el tema.


Buda riendo

Las distintas escuelas del budismo tienen multitud de teorías, algunas complejísimas, que explican este concepto de la vacuidad y de las dos verdades y lo estudian desde muchos puntos de vista. Para el budismo tibetano esto es muy importante porque ellos realizan meditaciones analíticas, basadas en razonamientos lógicos, no porque no sepan que este conocimiento va más allá de lo que el intelecto pueda mostrarnos, sino porque a través de los conceptos intentan ir más allá. Algo así como la mayéutica socrática que mediante preguntas concretas hacían que el discípulo sacara a la luz lo que estaba oculto en él. Aunque cuando uno comprende definitivamente la Realidad de todas las cosas, ve que todo es muy simple, y que nunca hubo nada oculto, sino todo lo contrario, de ahí la carcajada de la persona que se da cuenta, representada por el buda que se ríe.


La comprensión de la vacuidad, como hemos dicho, no es una comprensión intelectual, es más como una vivencia o una revelación, y se alcanza al darte cuenta de que no hay una entidad separada e individual a la que podamos llamar yo. Todos los fenómenos que nosotros percibimos como externos e internos carecen de una existencia independiente. Las dos realidades son una, vacuidad es forma, forma es vacuidad.

Lama Guendun Rinpoche, lo explica así en su libro Mahamudra: De modo general, todos los fenómenos y todos los seres se manifiestan a partir de dos tipos de experiencia: el ciclo de las existencias condicionadas o samsara y el más allá del sufrimiento o nirvana.

La esencia del samsara, así como la del nirvana, es la vacuidad, pues ambos están desprovistos de realidad propia o inherente. Pese a estar vacíos en esencia, son manifiestos. La naturaleza del samsara es la confusión; la del nirvana la sabiduría. La característica del ciclo de las existencias es el sufrimiento, la del más allá del sufrimiento es la felicidad.

Decir que la esencia del samsara es vacuidad significa que todo lo manifestado, animado e inanimado, el universo y los seres, no son más que la combinación de la apariencia y el vacío, de la forma y del vacío. La finalidad de la práctica espiritual es reconocer esta realidad. (...) Cuando no estamos sometidos a un mundo de ilusión, el sufrimiento aparece vacío, es el más allá del sufrimiento, el fin del ciclo de muertes y renacimientos, el nirvana. (...)

Si el ciclo de las existencias es una ilusión creada por la mente presa de la confusión, podemos interrogarnos sobre la esencia y el origen de esa confusión. La esencia de todos los fenómenos, samsara y nirvana, es vacuidad, sin origen ni fundamento. La causa de la manifestación del ciclo de las existencias es la ignorancia. La ignorancia es no reconocer esta esencia vacía, creyendo en una existencia allí donde no la hay, haciéndonos tomar como real a una manifestación ilusoria. (...)

Cuál es el inconveniente de este estado de ignorancia y de confusión? Que causa el sufrimiento que caracteriza al ciclo de existencias. Los seres prisioneros de este modo de percepción quedan sometidos a innumerables sufrimientos que se renuevan sin fin. No hay límite al sufrimiento, ni en tiempo ni en intensidad. Es el mayor problema de la mente víctima de su propia ilusión. Alcanzar el estado del despertar, la budeidad, es ver que la realidad de la mente y del mundo, es la de una dimensión vacía e ilusoria, más allá del sufrimiento del que somos presa. (...)

Ante la cruda descripción de lo ilusorio, del sufrimiento y de la ronda por el samsara, podríamos sentirnos tristes y descorazonados pensando que es imposible poner término a todo ello; que el estado de buda es una dimensión inaccesible. Sin embargo ese razonamiento no es correcto. La naturaleza de buda es algo ya presente en cada uno de nosotros, nuestra más íntima realidad fundamental. (pp. 40 - 43)


Flor de Loto


BIBLIOGRAFÍA

- Despertar nuestro buda dormido.- El XII Tai Situpa. Ed. Dharma..

- La Gran Perfección Natural.- Ñoshul Kempo Rimpoché.- Ed. Dharma.

- Mahamudra. El gran sello o la vía del amor y la compasión.- Lama Guendun Rinpoche.- Ed. Imagina.


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