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Falló el sistema

Por un momento hagamos una abstracción e imaginemos que somos miembros de alguna pequeña tribu, aunque ya no existan, como los Kung san (conocidos popularmente como bosquimanos) o cualquier otra tribu que vive o vivió en contacto con la naturaleza, utilizando los recursos que tienen a su alcance, en una sociedad organizada y feliz, donde se sienten completos porque nada les falta.

Ahora nos traen a una sociedad "civilizada". Nos enseñan las casas en las que vive la gente, con armarios llenos de ropa y con máquinas que lavan la ropa, con otras máquinas llenas de comida que no hemos tenido que cazar ni recolectar, otras máquinas que cocinan sin tener que hacer fuego, unos dispositivos de donde sale agua que puedes beber. Cuando el sol se marcha, las ciudades tienen como otros pequeños soles que nos dan luz por la noche.

Gente caminando por la ciudadOficina

 

A la gente se la ve muy ocupada y preocupada yendo todo el día de un sitio para otro, muchos de ellos trabajando, sentados de una manera muy artificial en algo que llaman sillas o sillones. Yo no les veo trabajar pero dicen que no es un trabajo físico que es un trabajo en el que se utiliza sobre todo el intelecto, y aunque apenas se mueven parece agotador.

Se trasladan a pequeñas y grandes distancias en diversos medios de transporte, los que recorren distancias más largas en menos tiempo vuelan como los pájaros.

Hay lugares donde va la gente que tiene algún mal y los chamanes, que aquí les llaman doctores, les dan medicinas para quitarles el mal.

El tiempo libre que les queda después de trabajar, ocuparse de sus hijos y cuidar el complicado lugar donde viven, lo pasan distrayéndose con multitud de aparatos. Algunos leen o van al cine o al teatro. Parece que tienen miedo de parar y reflexionar en silencio un momento.

Todo parece bastante mágico, es como un sueño muy extraño. Hay muchas cosas bellas e interesantes que llaman arte y ciencia, muchos conceptos que aprender. Todo me está pareciendo muy excitante.

Casa con jardín y piscina Hipermercado

 

Ahora me explican que esto sólo es una muestra de lo que el hombre civilizado puede conseguir, que hay casas grandiosas con su propio bosque y su pequeño lago dentro de la casa. Que hay lugares llenos de toda clase de alimentos e incluso otros lugares donde te sirven comidas cocinadas de muchas maneras diferentes.

Tengo que reconocer que esto parece estar bien, aunque a mí me gusta ver las estrellas por la noche, sentir la tierra bajo mis pies y mojarme cuando llueve. Aquí cuando llueve la gente sale corriendo tratando de no mojarse como si la lluvia los pudiera desintegrar. Es todo muy raro y complicado pero quizá pudiera acostumbrarme.

Me explican que para conseguir cualquiera de estas cosas que he visto, necesitas tener una tarjeta de plástico que llaman dinero. Bueno, todos tendrán la suya ¿no?

Mendigo viviendo en la calle

Pero me dicen que para tener dinero hay que ganarlo, habitualmente, trabajando. Y por lo que yo he visto parece que a la gente no le gusta el trabajo que tiene que hacer, dicen que están "deprimidos"; no sé qué será eso. Además los jefes explotan a los trabajadores haciéndoles trabajar la mayor parte del día, pagándoles tan poco que no pueden conseguir las cosas que necesitan. Los trabajadores enfadados tratan de engañar a sus jefes. Y además estos son los afortunados, porque hay muchos que ni siquiera encuentran un trabajo y no pueden tener dinero para conseguir la comida o la ropa o cualquiera de las cosas que aquí son tan necesarias. Así se ven algunos en la calle, sin casa donde vivir, sin abrigo y sin comida. Ni siquiera los chamanes te dan medicina si no puedes pagarla. En esta tribu tan grande no se ocupan de ti si no tienes la tarjeta mágica del dinero.

Pienso qué haría yo si me encontrara en esa situación. Creo que a pesar de no estar protegido por la tribu, saldría de la ciudad, buscaría una tierra que me gustase, me asentaría en ella, y viviría como vivo yo en mi tribu, de forma sencilla y alimentándome de lo que me ofrece la Madre Tierra.

Pero me dicen que eso no es posible, porque todo lo que no es ciudad también tiene dueño. ¿Como es posible? ¿Los lagos, las montañas, los ríos, las tierras en las que no hay ninguna tribu viviendo de quién son? Es tan absurdo que no doy crédito.

Entonces si yo tuviera que vivir aquí y no tuviera forma de ganar dinero, ¿podría morir abandonado en la calle sin comida, habiendo tanta comida; pasando frío, estando los escaparates llenos de abrigos; y sin un refugio, habiendo tantas casas vacías?

Según Marvin Harris en Introducción a la antropología general: Las sociedades organizadas en bandas, todos los adultos tienen normalmente libre acceso a los ríos, lagos, playas y océanos, a todas las plantas y animales, y al suelo y subsuelo. En la medida en que estos factores son básicos para la obtención de energía y materiales que sustentan la vida, son "propiedad" colectiva (Lee, 1990).

Las sociedades cazadoras-recolectoras como los esquimales, los kung san del Kalahari y los aborígenes australianos gozan de un alto grado de seguridad personal sin necesidad de tener soberanos o especialistas en la ley y el orden.

Richard Lee con unos Kung san

Entre los kung san cada banda tiene sus "líderes" reconocidos, la mayoría masculinos. Estos líderes pueden hablar con más claridad que los demás y son escuchados con mayor deferencia de lo que es normal, pero ellos "no tienen autoridad formal" y "sólo pueden persuadir, pero nunca imponer su autoridad a los demás" (Lee, 1979, pp. 333-334; 1982). Cuando Richard Lee preguntó a los kung san si tenían "cabecillas", en el sentido de un poderoso jefe, estos le dijeron: "¡Por supuesto que tenemos cabecillas! De hecho, todos somos cabecillas (…) cada uno de nosotros es cabecilla de sí mismo".

Entre los esquimales centrales y orientales resuelven sus disputas con los llamados "duelos de canciones". La cuestión se resuelve en una gran reunión pública que se podría comparar con un tribunal. Pero no se escuchan testimonios en apoyo de una u otra versión (…). Los "litigantes" se turnan para cantar canciones insultantes contra su adversario. El "tribunal" responde a cada actuación con diferentes grados de risas. Finalmente, uno de los cantores se pone nervioso y arrecian los gritos y abucheos proferidos contra él ( Harris pp. 451-458).

Batalla de gallos

¿Estos "duelos de canciones" no nos recuerdan a las "batallas de gallos" del Hip Hop?

El mismo autor más adelante habla de la cultura de la pobreza y dice que esta tiende a perpetuarse. En las sociedades "civilizadas" una vez has entrado a formar parte de este estrato de la sociedad es muy difícil salir, porque tú terminas asumiendo esta condición; eres pobre. Y para los que están en otros estratos más confortables de la sociedad, eres una molestia, quieren apartar de su vista la pobreza y así quedarse tranquilos, ojos que no ven... Además piensan que eres culpable de ser pobre porque no te has esforzado lo suficiente, como ellos. Es muy famosa la frase "A mí nadie me ha regalado nada, lo que tengo es gracias a mi esfuerzo y trabajo". Así lavan su conciencia por dejar desasistida a la gente que no tiene nada.

Dice Harris: El subsidio de desempleo se concibe algo así como: "nosotros", los contribuyentes, les damos a "ellos", los parados. No hay ningún sentimiento generalmente aceptado de que el gobierno o la sociedad tengan la responsabilidad de asegurar un empleo apropiado; la responsabilidad de encontrarlo recae sobre el individuo y nadie más.

 

Sociedad patriarcal (Edad Media) - Clic para ampliarMatriarcado

 

Tendríamos que pararnos un momento y reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestra vida en particular y con el planeta en general. Parece que este tipo de sociedad -sociedad patriarcal y por tanto piramidal, contrapuesta al matriarcado que se podría representar por un círculo- que hemos ayudado a crear entre todos, beneficia a unos pocos en detrimento de los demás. Hay unos pocos que cada día son más ricos, viviendo con recursos que no necesitan y que no podrían gastar nunca, seguramente creyendo que la plenitud se puede comprar. Y a la vez cada día hay más pobres que no tienen para cubrir sus necesidades básicas. La clase media está pasando a ser media-baja, porque todo está organizado para que los poderosos sean cada vez más poderosos y más ricos. Y esta moderna sociedad se está pareciendo mucho a la Edad Media, donde se trabajaba en semiesclavitud para beneficio del señor feudal. Ahora, lo que mucha gente pretende es escalar en la pirámide para poder vivir mejor, sin importarles estar viviendo a costa de los que están en la parte baja de la pirámide y, además, estará cooperando a perpetuar este sistema injusto y egocéntrico, en el que los únicos importantes somos yo y los míos.

Entiendo que la gente se siente atrapada y asustada en esta alucinación de vida, y en vez de querer salir de ella se adentra conscientemente cada vez más, porque el miedo es lo que te mantiene atrapado. Esto lo saben utilizar muy bien los políticos en las campañas electorales para mantenerte bien atado. Por eso en vez de salir a la calle a protestar por las injusticias sociales -cosa que en este país, España, no es fácil de hacer por la "ley mordaza" que aprobó el partido popular- salen a cazar muñequitos virtuales, prueba de que lo que queremos es vivir una vida cada vez más alucinógena porque la que tenemos no nos gusta, y nos gustaría podernos fabricar una vida virtual a nuestro gusto.

El trasfondo del sistema establecido es un sistema de esclavitud, como he dicho antes, aunque muy adornado para que no lo parezca. La forma de esclavizarnos es el miedo y hacernos creer que necesitamos muchas cosas para poder vivir y ser felices. Así vivimos alucinados en un mundo de consumismo sin freno en busca de una felicidad ficticia que no llega nunca. Hasta la espiritualidad está en venta y la tratamos como un objeto de consumo más.

 

Movimiento hippyHippy

 

Siempre ha habido personas con un poco de lucidez, que han querido devolverle la dignidad al hombre, intentado salirse de lo establecido. Cada época ha tenido sus anitisistemas; desde los "cínicos", en el siglo IV a. C., en Grecia, que preconizaban una vuelta a la naturaleza y simplificar la vida, demostrando como se podía vivir sin tener a penas posesiones; hasta nuestra época, el movimiento "hippy" ha sido el más destacado, comenzando en los años sesenta en los Estados Unidos, y expandiéndose por muchos otros países. Con el tiempo se reconocerá la importancia que tuvo el movimiento hippy. Desde la sociedad a la que se enfrentaban, se ha querido mostrar a este movimiento como a una panda de vagos que no querían ir a la guerra y estaban todo el día drogados. Es verdad que no estaban organizados como movimiento ni tenían un plan, lo que hicieron fue reaccionar contra una sociedad que te aliena y te separa de la vida, de tu vida, de la naturaleza, de lo que realmente eres. Más tarde, se organizaron en distintos grupos; unos trajeron el budismo tibetano y otras religiones orientales a occidente; otros formaron comunidades de vida alternativa, de donde salieron, por ejemplo, cooperativas de productos ecológicos, y muchos eran vegetarianos. Con esto trataban de tener una forma de vida alternativa, una forma de comer más sana y natural, por respeto al planeta y a los animales, que se les trata como a mercancía sin ninguna compasión. Hoy día cualquier persona o grupo que reivindica una forma de vivir más sana y más justa, se les encuadra en la categoría "nuevo hippismo". Mis cuentos no me los aceptaron en una editorial porque me dijeron que pertenecían a la categoría, "nuevo hippismo", y ellos no trataban esa categoría. Este mismo blog estaría categorizado como "nuevo hippismo" o "el blog de una loca", no lo sé. Lo más curioso es que la misma gente esclavizada está entrenada -educada- para deshacerse de todos estos grupos que intentan abrir un poco la mente.

Tenemos que hacer el esfuerzo de plantarnos. Ya lo hicimos una vez en el 15 M, y algún fruto se podrá recoger de esa semilla. Pero no es suficiente. La unión hace la fuerza, y el mayor cambio, el cambio revolucionario es el que hace el individuo sobre él o ella mismo/a. No se pueden hacer grandes cambios positivos y realmente efectivos queriendo cambiar lo que nos enfrenta, lo de fuera, aunque también se tienen que hacer cosas. Pero lo único que realmente podemos hacer es cambiar individualmente cada uno de nosotros. Esa es la verdadera Revolución.

Dentro de cada individuo hay un ser amoroso, amable, sabio y sobre todo compasivo, no en el sentido caritativo de yo que tengo más te ayudo, que está bien. Pero la verdadera compasión es ecuánime, te ayudo porque eres como yo o porque eres yo. Eso ya lo tenemos, ahora hay que buscarlo para que podamos expresarnos desde ahí.

Por favor, dejemos de leer un momento para escuchar este delicioso cuento de Jorge Bucay, "La ciudad de los pozos".

Y mientras conseguimos actuar desde esa parte de nosotros mismos podemos hacer, como dice el Dalai Lama, "Si no puedes ayudar a los demás por lo menos no les hagas daño".

Porque dejando aparte los problemas básicos de subsistencia, tenemos que pararnos y reflexionar sobre la sociedad tan violenta y machista que tenemos. El fuerte; pareja, jefe, político o influyente del tipo que sea; maltrata al que tiene por debajo o es más débil; se maltrata a los animales por placer y para divertirse, ¿puede haber más crueldad?

Toro

Se mata y se tortura hoy como siempre por ser de una religión distinta a la del otro o porque sí, tampoco tenemos que buscar excusas. Aunque siempre hay un trasfondo de injusticia o malestar en las mentes de esas personas, que aunque no lo creas son personas como tú. Por eso más que pensar en castigar habría que pensar en educar, y cuando digo educar no quiero decir adoctrinar en mis ideas que son las buenas. Sino muy al contrario, en enseñar a la gente a pensar por ellos mismos, y para eso no hay que eliminar la filosofía de los programas de educación, como los que quieren precisamente adoctrinar.

Tribu africana

Y hablando de educación y canciones me viene a la memoria un artículo que leí, que no sé si es un cuento o es real, sobre una tribu de África donde cada persona tiene su canción. Desde el momento que la madre piensa en quedarse embarazada busca la canción de su hijo. Después cada vez que el niño o niña hace algo bueno la tribu le canta la canción para honrarle, y también le cantan en otros momentos importantes de su vida. De esa manera la persona se identifica con su canción y si esa persona comete un crimen o cualquier delito, la gente de la comunidad le rodean y le cantan su canción para que esa persona pueda recuperar su esencia y vuelva a su bondad primordial. Creen que es más efectivo el amor que el castigo. Os dejo el enlace a un artículo que habla de esta historia en la bibliografía.

Bajo mi punto de vista para tener una sociedad justa, libre, sin carencias, ecuánime, integrada en la naturaleza, además de moderna y en la que puedas sentirte pleno; tienes que empezar por encontrarle sentido a tu vida, sentirte útil e integrado en el mundo donde vives, gozando de la vida, y por supuesto, siendo crítico y no conformándote con las injusticias de esta sociedad.

Se es más feliz cuando se lleva una vida sencilla, intentando hacer el menor daño posible y disfrutando en el día a día de las pequeñas cosas, así algún día, quizá, tengamos el valor de preguntarnos ¿quién soy yo?, y eso sí es plenitud, es encontrar el agua de la fuente primordial, eterna y única.

 

¿Quién soy yo?

 

En el próximo artículo profundizaré en esta última parte que, creo, es la clave.



BIBLIOGRAFÍA

- Introducción a la antropología general. Marvin Harris. Alianza Editorial.

- https://www.youtube.com/watch?v=Qhrce9W3UAM

- https://wabbblalogia.wordpress.com/2013/10/03/existe-una-tribu-en-africa/


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