Lunes, 03 Octubre 2016 11:06

Iluminación

Escrito por

Universo

"Soy el ojo con el que el Universo se ve a sí mismo y sabe que es divino". Shelley

Habréis observado que en mis artículos hago muchas veces referencia al libro de "Los tres pilares del zen", este libro a mí me sirvió de Maestro mucho tiempo, fue escrito en los años sesenta por Philip Kapleau, con el propósito de que sirviera de guía para practicar zazen a personas que no tenían acceso a un Maestro que les guiara. En este libro se habla abiertamente de la Iluminación y se dan casos reales de personas, de ese momento, que llegaron a este estado, como el mismo autor del libro o su mujer. Encontrareis que en otras tradiciones este es un tema tabú, del que no se habla e incluso algunas tradiciones ven mal buscar la Iluminación, se busca limpiar la mente de los engaños pero no buscan iluminarse, aunque si te iluminas la mente queda totalmente limpia de la ignorancia. Puede que en realidad busquen iluminarse sin que desarrolles la ansiedad de que tienes que iluminarte, sin darte cuenta o algo así. No lo sé.

Otras personas no quieren iluminarse porque piensan que eso las apartará del mundo, pero no hay nadie que esté más en el mundo que un Iluminado, en realidad es el único que puede disfrutar del mundo realmente. Aunque sí es verdad que hasta llegar ahí se necesita a veces cierta soledad para estar más centrado, podríamos decir que el Camino se recorre en solitario.

Si quieres iluminarte estará bien que tengas un maestro iluminado, él ya ha pasado por donde vas a pasar tú. Y si quieres meditar pero no quieres iluminarte es mejor que tengas un maestro iluminado, él sabrá lo que necesitas sin hacer que te pierdas.

Aunque el maestro no puede hacer que te ilumines, él o ella permanecen a tu lado acompañándote, instruyéndote y aconsejándote.

Decíamos en el artículo "¿Quién soy yo?", que había diferentes métodos para llegar a la "Iluminación" o el "Despertar", y en realidad hablé de métodos que te llevan al despertar súbito - a excepción de Vipassana-, o dicho de otra manera, son prácticas que te llevan de forma directa a la Iluminación.

Pero las enseñanzas que se dan habitualmente en el budismo tibetano no son éstas, son las enseñanzas del Camino Gradual a la Iluminación, más asequibles para la mayoría, pues se apoyan, como en cualquier religión, en algo de fuera; en el guru (maestro), en el buda o en la deidad que sea. Y enseñan un método muy meticuloso y elaborado, con muchas escalas para llegar a la meta. Nosotros estamos acostumbrados a mirar hacia fuera, eso es sencillo, pero mirar hacia dentro nos resulta incomodo, no estamos acostumbrados, es un gran esfuerzo al principio.

El budismo tibetano basa principalmente su práctica en la devoción al "guru", "lama" en tibetano, no puedes hacer nada si no empiezas desde aquí, se supone que es más fácil apoyarse en un maestro; que es una persona de carne y hueso, que conoces y te puede aconsejar; que en cualquier otro símbolo, buda, etc. Esto ha hecho que fuera del budismo tibetano, sobre todo en el estudio de la teoría de las religiones, no se le conozca como "budismo" sino como "lamaísmo".

Algunas de las prácticas que nombré en el artículo anterior, concretamente Dzochen y Mahamudra -que no son en sí una práctica sino más bien un tipo de prácticas, y existen muchas prácticas diferentes de estos dos géneros- han sido "prácticas secretas" hasta hace muy poco tiempo, porque se piensa que no se deben enseñar hasta que la persona esté preparada. Esto ha hecho que muchas de estas prácticas, se hayan perdido y ya no las conozca nadie. Hoy día algunos maestros se han cuestionado esta forma de enfocarlo y dan las enseñanzas abiertamente para quien las quiera recibir, pensando que algunas semillas pueden germinar, además las explican en libros e incluso se pueden encontrar estas enseñanzas en Internet. Esto abre enormemente el campo de posibilidades. ¡Hay tantas personas motivadas que no tienen acceso a estos maestros y a estas enseñanzas! También hay maestros que tienen miles de seguidores y no conocen a todos sus discípulos y por lo tanto no pueden saber el grado de madurez que tienen para entender una determinada enseñanza.

En realidad el tema del despertar se puede enfocar desde cualquiera de los dos métodos, el primero, el del Camino Gradual, es tremendamente lento y el segundo puede ser muy rápido. En realidad el segundo es también el final del primero y a la vez la síntesis de todo el camino.

XII Tai Situpa

Se dice en el budismo, que Buda Sakyamuni dio tres vueltas a la Rueda del Dharma, dicho de otra manera, habló del despertar desde tres enfoques distintos. Cada vez, diría yo, de forma más profunda. El XII Tai Situpa, explica esto de la siguiente manera en su libro "Despertar nuestro buda dormido":

La primera vez que Buda "puso en movimiento la rueda del darma", expuso las Cuatro Nobles Verdades; la segunda vez enseñó sobre la vacuidad y la tercera, sobre la naturaleza búdica. Así es como él mismo describió la progresión de sus enseñanzas.

El gran maestro Nagaryuna explica de manera personal las tres vueltas de la rueda del darma. Es uno de los ocho grandes maestros indios de la historia del budismo, denominados también los Ocho Grandes Ornamentos de la Tierra. Dice que en la primera vuelta, el buda habló del "yo". En la segunda, sobre la vacuidad del "yo" y en la tercera clarificó todas las consecuencias de la primera y segunda enseñanzas. Así describe Nagaryuna las tres enseñanzas.

 

Buda

Otro de los Ocho Grandes Ornamentos de la Tierra, el gran maestro Aryadeva, describe, asimismo, las tres vueltas de la rueda del darma. Afirma que la primera enseñanza fue impartida con el propósito de alejar a los discípulos de la acumulación de karma negativo. En la segunda, el Buda mostró como vencer al "yo", que es la fuente de todas las emociones conflictivas. Ésta es la enseñanza acerca de la vacuidad. En la tercera vuelta, según Aryadeva, mostró la manera de vencer las actitudes y filosofías que limitan una comprensión perfecta y precisa.

Él añade que "la esencia de las tres vueltas de la rueda del darma es la simplicidad. Ahí comenzó el budismo".

Según yo lo entiendo la tercera vuelta es la esencia de las otras dos y de toda la enseñanza, y también es la simplicidad. Estas prácticas de las que hablábamos antes, pertenecen a esta tercera vuelta de la rueda del dharma, que como se diría hoy día "van al grano".

En el mismo libro al que aludí anteriormente, el XII Tai Situpa, hablando del Mahayana-uttara-tantra de Maitreya, dice (pp 19-20):

Maitreya continúa explicando que la culminación y el objetivo de nuestra naturaleza pura, perfecta e ilimitada, es la iluminación. Todos los seres, al poseer la naturaleza de buda, alcanzarán finalmente la iluminación. Algunos tardarán mucho tiempo en purificar sus emociones conflictivas y reconocer su esencia; sin embargo, otros se iluminarán con mayor rapidez. Depende de la manera en que cada individuo recorra el camino hacia la realización y de las opciones que se tomen; pero una cosa es segura: todos podrán llegar a la Iluminación, ya que su esencia es buda.

Maitreya prosigue diciendo que los seres ignorantes (dormidos) no son conscientes de su naturaleza de buda a causa del aspecto dual de sus mentes. La mente dual de un ser no reconoce la esencia de su naturaleza, pero la de un bodisatva o de un individuo avanzado espiritualmente, percibe cierto grado de dicha naturaleza. Cuando alguien se convierte en buda, el aspecto dual de la mente se purifica en su totalidad, la mente está más allá de la dualidad. La persona completamente despierta se convierte en la personificación de la naturaleza búdica y trasciende todas las limitaciones. Esta es la razón por la cual la actividad de un buda es ilimitada. La de un bodisatva es limitada comparada con la de un buda, y la de un ser ordinario está en extremo restringida.

Unos reglones mas abajo dice: La actividad de un buda está más allá de la dualidad. En un sutra, el Buda manifestó: "Nunca enseñé nada".

En los servicios funerarios de un gran maestro como fue Daiun Sogaku Harada Roshi (1871-1961); que trabajó arduamente, y muchos de sus discípulos lograron alcanzar la iluminación; junto a su fotografía, presidía una caligrafía escrita por él mismo, en la que decía:

Durante cuarenta años he vendido agua

En la ribera del río.

¡Jo, jo!

Mi trabajo no ha tenido ningún mérito.

Y esto nos habla de la dificultad de entender estas enseñanzas que hablan del camino "rápido" a la iluminación. Aunque yo diría que sobre todo son difíciles de explicar, porque en realidad nada se puede decir de lo que está más allá de la dualidad. Cuando desaparece la dualidad ya no hay verbos que se puedan conjugar, ya que pronombres como "yo", "tú" o "ellos" no se diferencian; al no existir el "dentro" y el "fuera", nada se puede señalar; ya no hay algo como bueno o malo: Allí todo lo que hay es la budeidad para los budistas, el Tao para los taoistas, Dios para los místicos cristianos, sufís y los advaitas hindúes , Naturaleza Madre para el paganismo o simplemente la Conciencia del Universo consciente de sí misma o la Totalidad o como quiera que lo queramos llamar, porque en realidad lo que Es no tiene nombre.

Eso es imposible de entender racionalmente e imposible de explicar, por eso el Buda dijo "Nunca enseñé nada". En el zen siempre se enseña con cuentos zen y con frases que son como metáforas de la realidad.

Aún así en estas prácticas predomina la simplicidad, y de puro simples son difíciles de aprehender. En ellas tiene que existir la Relajación, que a su vez es Apertura, que es Ecuanimidad, que es Compasión, corresponde al Espacio; y Atención, que a su vez es Sabiduría, es la Luz Clara. La unión del Espacio y la Luz Clara es la no dualidad, y para que esta unión sea posible no tiene que haber más de una que de otra.

 

Viejo egoNacerRenacimiento

 

En nuestra meditación tenemos que aprender a guardar el equilibrio entre la Relajación y la Atención. Más relajación que atención nos lleva al sueño y a la ignorancia, a la discriminación o a la mente en blanco. Más atención que relajación nos lleva a la tensión y a no poder soltar. Porque al final se trata de soltar, de soltar todo hasta llegar a ser como una persona que muere y renace en forma de niño, un niño espléndido que no deja de sonreír y de jugar.

Es importante dejar el encorsetamiento, el dramatismo de la esperanza y el temor como decía Chögyam Trungpa, el actuar imitando un "ideal imaginario" de lo que creemos que tiene que ser un iluminado. La iluminación es un proceso natural, se parece a un niño juguetón que se ríe. Al reírnos nos abrimos y soltamos. No nos podemos reír cuando sentimos miedo o ira o estamos deprimidos. Al reírnos, en cierto modo, nos desprendemos de las emociones aflictivas, y esto es muy liberador, siempre que el humor no se base en reírnos de los demás, porque ahí no hay comprensión, no hay Luz Clara. También el sentido de humor refleja cierta inteligencia, no te estás creyendo tan profundamente el samsara como el que está siempre serio.

LA IMPORTANCIA DEL TÉRMINO MEDIO

Una cosa que tenemos que tener en cuenta para el "despertar", es la importancia del cuerpo y de los seis sentidos (los cinco sentidos y la mente), sin ellos es imposible percibir la Realidad. A veces pensamos que el iluminado es una persona etérea que ha conseguido adormecer sus sentidos para no desear nada, pero no hay nada más erróneo que esto.

Este es un punto delicado, porque si adormeces tus sentidos por miedo a que la vida te absorba, por miedo a crear en tu mente más emociones aflictivas, no te puedes iluminar; es en la vida, la naturaleza, el tao, el dharma, o como lo quieras llamar, donde uno se ilumina. Es el cuerpo, son los sentidos los que te ayudan a salir del sueño, esta es la verdadera razón por la que necesitamos tomar un cuerpo. Pero si caes en la fascinación de los sentidos y en las adicciones, tampoco despertarás. Este es el filo de la navaja por el que has de caminar, si te vas hacia un lado te equivocas, si te vas hacia el otro también. Esta sabiduría del camino medio, de tu camino medio, no te la puede enseñar nadie, la tienes que encontrar tú. Con el tiempo se aprende a disfrutar de los sentidos con presencia, sin fascinación.

Nos damos cuenta que en el budismo siempre tenemos que huir de los extremos y tomar el camino medio, y ahí esta la clave, lo veíamos en la síntesis de la práctica para despertar, Relajación-Atención, y también en nuestra actitud hacia el despertar. Hay quienes piensan "no hay prisa en despertar puesto que esencialmente ya todos somos budas", y andan muy relajados; otros piensan "tengo que iluminarme en este retiro", y esa misma tensión se lo impide aunque quizá esté preparado.

A propósito de esto, hay una historia que cuenta Philip Kapleau en su libro "Despertar al Zen", en el que un estudiante le preguntó al maestro cuánto tiempo le llevaría iluminarse. El maestro le contestó que alrededor de quince años.

-¿Qué, quince años? -replicó el estudiante.

-¡Bueno! En tu caso podría tardar hasta veinticinco.

-¿Que en mi caso podría tardar hasta veinticinco?

-Pensándolo bien, ¡probablemente tardaría unos cincuenta años!

Philip Kapleau, en el mismo libro, dice (p. 28): El Sexto Patriarca solía ofrecer esta enseñanza: "Si alguien les pregunta sobre el significado de la existencia, contéstenle desde el punto de vista de la no existencia. Si les pregunta sobre lo mundano, háblenle de lo sacro. Si les pregunta sobre lo sacro háblenle de lo mundano. De esta manera, la interdependencia y la mutua relación de los dos extremos sacará a la luz la importancia del término medio".

Es mejor que el que anda tan relajado se centre y no lo dé todo por hecho, y el que tiene tanta prisa que se relaje porque si no constantemente se le escapará de las manos. Ayuda también si dejamos de pensar en el futuro -¿me iluminaré dentro de mucho o me iluminaré dentro de poco?- y nos centramos en el presente, nadie se ha iluminado en el futuro, todo el mundo se ilumina en el presente.

También hay que advertir que hay distintos grados de Iluminación, en el zen se habla de kensho, literalmente ver dentro de la propia naturaleza, esta palabra se ha traducido por iluminación. Desde la primera experiencia de percibir la propia naturaleza le llamamos kensho. La expresión exacta en japonés de iluminación total es daigo tettei. Pero cuando se habla normalmente de iluminación estamos hablado de kensho.

Estaría bien poder tener aunque sólo sea una experiencia clara de iluminación en esta vida, porque eso nos quita mucho miedo, que es uno de los engaños que más nos esclavizan, sobre todo desaparece el miedo a la muerte, porque ahora sabemos que lo que muere es el cuerpo que contiene a la mente y no la mente, que al no haber nacido no puede morir. Y como la mente continúa, al adquirir un nuevo cuerpo buscaremos la manera de seguir por donde nos habíamos quedado, recorriendo el camino de forma rápida hasta llegar donde lo dejamos, aunque no nos acordemos de nada.

En esa primera experiencia de iluminación empieza el budismo real o el cristianismo real, etc. Hasta entonces todo habrá sido como un cuento. Pero a veces sucede que llegados a este punto pensamos, "ya he experimentado la realidad de mi mente, ya no necesito seguir meditando". Y al final la experiencia de la iluminación se convierte en un recuerdo más, un bonito recuerdo que quizá con el tiempo olvidemos.

Por eso hay que continuar meditando, y cada experiencia de iluminación será como pulir una joya preciosa, eso irá quitando peso a ese malestar de fondo que todos sentimos y que es señal de nuestra ignorancia, hasta que el "yo que se ha iluminado" también desaparezca y podamos vivir integrados conjuntamente en el "mundo de la dualidad" y en el "mundo de la no dualidad", que no son dos mundos sino más bien las dos caras de una misma moneda o dos maneras de mirar. Porque no va a desaparecer la madre que eres, si eres madre; o el médico que eres, si eres médico o albañil o carpintero; si eres ama o amo de casa me temo que tendrás que seguir poniendo lavadoras y haciendo la compra. Pero ahora todo tiene otro peso, y ahora sí eres una persona que afronta con claridad y energía los problemas del mundo convencional. Ahora sí puedes ayudar sabiamente. Siempre se pueden hacer cosas, pero a veces nos vemos superados por los problemas de los demás y los nuestros propios, y tomamos decisiones equivocadas queriendo ayudar.

Hablábamos un poco más arriba de la importancia de la Atención. Desde el principio nos damos cuenta de la dificultad que tenemos con la concentración en las prácticas de meditación o de zazen, nos pasamos todo el tiempo con la mente de una cosa a otra, con un sin fin de problemas con el cuerpo, con los pensamientos, con las sensaciones y con las emociones. Así que lo primero que tenemos que hacer, después de aprender a sentarnos, es calmar nuestra mente. Ya tratamos este tema en un artículo anterior, "Samata y Vipásana". Pero en un próximo artículo volveremos al tema de Samatha o calma mental, que es un método para la concentración, tratando de añadir algunas cuestiones prácticas pero sin tratar de sustituir a un instructor cualificado en este tema que pueda enseñarte a ti directamente, eso es lo mejor.

Loto


BIBLIOGRAFÍA

- DESPERTAR NUESTRO BUDA DORMIDO.-El XII Tai Situpa.- Ed. Dharma.

- LOS TRES PILARES DEL ZEN.- Roshi Philip Kapleau.- Ed. Gaia.

- DESPERTAR AL ZEN.- Philip Kapleau.- Ed. Bodhi.


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