Sábado, 12 Noviembre 2016 11:20

Calma mental IV

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FLUIR

Fluir

Continuando por donde lo habíamos dejado en el artículo anterior, Calma Mental III, para ser más felices tenemos que aprender a vivir en el presente, entendiendo que todo está cambiando momento a momento (anicca), sabemos que no hay nada para siempre que todo surge y termina desapareciendo. El no entender este concepto nos hace continuamente desear cosas (raga) y rechazar cosas (dosha). Nos gustaría poseer las cosas que nos gustan y quisiéramos evitar las que no nos gustan, el no poder controlar esto nos produce sufrimiento, insatisfacción (dukkha). Esta lucha del querer y no querer la produce la ignorancia (moha) de creernos un yo separado (anatta), que en realidad es inexistente.

Mihaly Csikszentmihalyi, en su libro Flow, habla de que se necesita fluir en la vida para poder encontrar la felicidad, pero ésta no se puede buscar directamente sino que es algo que sucede.

La felicidad no es algo que vayamos a encontrar al realizar nuestros deseos, porque pensamos que seremos felices cuando consigamos terminar los estudios, después cuando tengamos un buen empleo, luego quizá pensemos que seremos felices cuando tengamos una pareja, un hijo, un coche, una casa con piscina, cuando estemos delgados, cuando tengamos salud, si tenemos un coche querremos otro mejor... Esta es una lista interminable. Si nos damos cuenta todo en lo que basamos nuestra felicidad está siempre en el futuro; cuando consiga, cuando termine. Así se nos escapa la felicidad entre los dedos continuamente.

El concepto de flujo tiene más que ver con la atención, con la atención en el momento presente, en el momento a momento. Ya habíamos visto como todo cambia momento a momento; si somos capaces de estar atentos a este momento sin querer congelarlo, sin querer atraparlo; podremos fluir en ese cambiar continuo que es el momento presente. Csikszentmihalyi habla de involucrarnos en lo que toque, en estar concentrados en lo que estemos haciendo, lo mismo puede ser conducir un avión si somos pilotos, que en fregar los platos.

No podemos evitar tener enfermedades, envejecer o que nos sucedan cosas desagradables, el resistirnos y pensar que no nos puede pasar esto a nosotros o que no nos lo merecemos, lo único que conseguimos es añadirle peso a lo que ya no es de por sí agradable. Nos podemos y debemos cuidar, ponerle remedio a las cosas que se puedan arreglar, pero siempre podrán sucedernos cosas desagradables que no tengan solución, ¿de qué sirve resistirnos a ello? Decía Shantideva, "Si las cosas tienen solución no te preocupes, y si las cosas no tienen solución ¿qué sentido tiene preocuparse?" Aprender a fluir en las cosas que no nos gustan es lo más difícil, pero todos sabemos, y el autor del libro también lo dice, que al superar una experiencia negativa salimos reforzados. Pero se supera simplemente estando ahí sin luchar contra eso, la naturaleza hace su trabajo y como nada es permanente, al final todo cambia. También cabe la posibilidad de que cambie a peor, no lo sabemos. No luchar contra algo no significa no denunciar o no cuidarnos o no operarnos o no tomar medicinas, significa no rechazarlo.

El autor dice que: debemos aprender a tomar el control de lo que sucede en nuestra mente. El placer y el dolor suceden en la conciencia y existen sólo en ella. Nosotros creemos que las cosas son placenteras o están ricas o son aburridas, pero estas cualidades no están en las cosas, sólo están en nuestra conciencia. Si nos gustan mucho los pasteles de crema diremos que los pasteles de crema son deliciosos, pero habrá personas que prefieran otros pasteles e incluso habrá otros que no les gusten estos dulces, y dirán los pasteles de crema son horribles. En realidad los pasteles de crema ni son deliciosos ni son horribles, sólo son pasteles de crema, delicioso u horrible está en tu forma de percibirlo. Más adelante continúa diciendo "Los hombres no tienen miedo a las cosas, sino de cómo las ven", dijo Epicteto. Y el gran emperador Marco Aurelio escribió: "Si te sientes dolido por las cosas externas, no son estas las que te molestan, sino tu propio juicio a cerca de ellas. Y está en tu poder el cambiar este juicio ahora mismo" (p. 40).

Hay un sketch de una serie de televisión, creo, que circula por Internet que es muy gracioso y viene a cuento.



La señal de que una persona controla la conciencia es que tiene la habilidad de centrar su atención a voluntad, que puede evitar las distracciones (..) La forma y contenido de la vida dependen de cómo utilicemos la atención (..) La atención es como la energía sin la cual no podemos trabajar en nada y que mientras trabajamos se disipa. Somos capaces de crearnos a nosotros mismos según como invirtamos esa energía (pp. 57 - 60).

El ego en gran parte está formado por memoria. Nosotros tenemos recuerdos inconexos de nuestra vida, con los que vamos construyendo la historia de nuestro pequeño ego. Todo lo que creemos ser está basado en experiencias subjetivas del pasado. Pero si varias personas han vivido una misma experiencia en el pasado, y les pedimos que nos cuenten esa experiencia a uno por uno, cada uno nos contará una historia diferente, porque el recuerdo de dicho evento dependerá de en lo que pusieron su atención en ese momento y de la interpretación que de ello hace el propio ego. Porque en una discusión nosotros teníamos razón o fuimos los héroes que salvamos una situación difícil, etc. Siempre somos los buenos de nuestra película, al fin y al cabo somos los que la creamos.

Cuanto más nos creemos al ego más sufrimos. La depresión es el estar continuamente y sin remisión encerrados en ese ego, sin ninguna posibilidad de fluir. Esa es una claustrofobia inmensa de sufrimiento. El depresivo sólo puede hablar de sí mismo, y cuando habla de los demás es para referirse al daño que ese otro le produce a él. La práctica que estamos viendo en estos artículos, junto a las prácticas para desarrollar la bodichita, el metta bhavana y el salir a espacios amplios al aire libre, como una playa donde puedes mirar al horizonte sin que nada te corte la visión del espacio, son la mejor terapia para salir de la depresión. Y no te olvides de que la risa es también una buena terapia.

Decíamos más arriba que el ego está creado en gran parte por memoria, pero ¿qué sucede cuando perdemos la memoria? Los hijos que cuidan a sus padres enfermos de Alzheimer, siempre dicen, "este no es mi padre" o "esta no es mi madre", porque al perder la memoria pierden una parte importante del ego y se comportan de otra manera; si eran distantes y orgullosos, quizás ahora se vuelvan cariñosos y estén todo el tiempo besándote, aunque no recuerden quien eres; o una persona que era muy atenta igual se muestra introvertida y antipática; si les das de comer algo que durante toda la vida han dicho que no les gustaba, ahora se lo comen ricamente. En cierta manera seguramente sean más felices al haber perdido esa carga del ego, aunque claro, tenemos que buscar otras maneras de ser felices más sanas, y es lo que estamos haciendo.

Siguiendo con el libro, nos dice que la forma normal de la conciencia es la entropía, en el momento que nuestra conciencia no está en una tarea que le suponga estar atenta, entrará en un caos de pensamientos, normalmente negativos, de recuerdos del pasado o de preocupaciones por el futuro. Pero cuando alguien está muy involucrado en una tarea compleja, esta no le dará opción de pensar en otra cosa que en lo que está realizando en ese momento, y por muchos problemas o inconvenientes que tenga los olvidará mientras realiza dicha tarea. Eso ya da un punto de felicidad, pero además lo más importante es que se pierde la identidad de ser un yo al unirte a lo que estás haciendo, hasta el punto de que tú y el objeto sois una misma cosa. Si esta tarea es en equipo o se hace a la vez que otros, se pierde igualmente la sensación de ser un yo separado, todos actúan con una sola mente. Esto se ve muy claro en los retiros de meditación en los que participa mucha gente, es mucho más fácil meditar cuando hay muchas personas haciendo lo mismo a la vez. Estas experiencias de flujo te van haciendo más consciente de lo que eres y por tanto más feliz. Esto se comprende mejor con las entrevistas que hizo este psicólogo a lo largo de doce años y que dieron como resultado el libro del que estoy hablando:

El escalador tiene que estar tan concentrado en subir por la pared que no existe separación entre el escalador y la montaña. El disfrute del escalador no es llegar a la meta, la justificación de la escalada es la escalada en sí, la experiencia de flujo que vive el escalador al subir la montaña es la verdadera meta. El escalador no tiene más remedio que invertir un esfuerzo suficiente y poner los cinco sentidos y la conciencia en lo que está haciendo, esto inevitablemente te lleva a una experiencia de flujo. Por eso son tan adictivos los deportes de riesgo, porque te llevan a dicha experiencia. Pero en el estudio vemos como hay personas que son capaces de llegar a este estado con tareas simples y rutinarias: como una anciana de los Alpes italianos que disfruta de este fluir cuidando sus vacas y el huerto, o un empleado en una cadena de montaje.

Dice el autor que cualquier distracción en la concentración la hará desaparecer. En el Flujo no hay necesidad de reflexionar, porque la acción nos lleva hacia adelante como por ensalmo.

Un alpinista: "Cuando lo estás haciendo (escalar) no eres consciente de otras situaciones problemáticas de tu vida. Es un mundo en sí mismo, con significado únicamente por sí mismo. Es concentración. Una vez estás en la situación, esta es increíblemente real, y tienes el control. Llega a ser todo tu mundo".

Un bailarín: "Consigo una sensación que no consigo en ninguna otra parte. (...) Tengo más confianza en mí que en cualquier otro momento. Quizá sea un esfuerzo para olvidarme de mis problemas. El baile es como una terapia. Si algo me preocupa lo dejo fuera".

Un corredor de élite: "Tu mente tiene que estar absolutamente clara. El enfrentarte con tu adversario, el desfase horario por el viaje en avión, los alimentos distintos a lo habitual, el dormir en hoteles y los problemas personales deben ser eliminados de la conciencia, como si no existieran" (pp. 96 - 97).

Un miembro de una pandilla japonesa de motociclistas: "Cuando corremos, al principio no estamos en completa armonía. Pero si la carrera empieza a ir bien, todos nosotros, todos, sentimos lo mismo. ¿Cómo podría explicarlo? (...) Cuando nuestras mentes se unen, en ese momento es un placer verdadero. (...) Todos somos uno, percibo algo. (...) De pronto me doy cuenta, 'Oh, somos uno' y pienso, 'Si corremos tan rápido como podamos, será una verdadera Carrera'. (...) Cuando nos damos cuenta de que llegamos a ser una sola carne, es algo supremo. Luego vamos a toda velocidad. Y este momento es realmente superior" (p. 103).

El autor habla de que el elemento clave es que esta experiencia es autotélica (auto: en sí mismo, telos: finalidad). Quizás trabajemos para ganar dinero o cocinemos para alimentarnos o caminemos por el campo para llegar a casa. Pero en realidad, si hacemos del trabajo, la comida o el paseo, el fin en sí mismo, todo lo disfrutaremos de otra manera. Las cosas rutinarias las hacemos porque tenemos que hacerlas, pero si invertimos esa energía psíquica de la atención en lo que hacemos, y no en el caos de los pensamientos desordenados de nuestra conciencia, esto se convertirá en un fin en sí mismo, y nuestra conciencia crecerá y se pacificará.

Fluir con la vida

Como hemos visto, es más fácil llegar a esa experiencia de flujo cuando la tarea que tenemos que realizar es compleja o peligrosa, porque no tenemos más remedio que enfocar en ello toda nuestra atención, dejando fuera el caos de nuestros pensamientos, preocupaciones y sentimientos. Pero lo importante es hacer que nuestra vida se convierta en una experiencia de flujo o dicho de otra manera, fluir con la vida. Podemos probar prestando atención a lo que hacemos de vez en cuando, cuando nos acordemos, ese puede ser un comienzo.

Todas las acciones pueden hacerse con concentración, pero todas las acciones no son beneficiosas para nosotros o para otros. Como decíamos en el artículo anterior: el ladrón tiene que concentrarse para poderle robar la cartera a alguien y que este no se de cuenta. Desde luego esto no puede decirse que traiga felicidad. El practicar deportes de riesgo sólo por el hecho de sentir flujo, no tiene sentido, ¿para qué poner en riesgo nuestra vida? Lo importante es que seamos capaces de llegar a ese estado con las cosas corrientes como comer, caminar, trabajar, sentarse, tomar un té, hablar con los amigos, etc. Y también es importante en la meditación, ahí tenemos la oportunidad de practicar la concentración, con samatha, en un objeto que nos muestra la realidad del momento presente como es la respiración. Si somos capaces de sentarnos a meditar en samatha, eso nos ayudará a estar más atentos en la vida diaria, y el estar atentos en la vida diaria nos ayudará a estar atentos en la práctica de samatha. Es una retroalimentación muy eficaz para nuestra vida e indirectamente para ser más felices, porque como decíamos antes: la felicidad no es algo que se pueda buscar directamente, es algo que sucede.

Tomar un té

Csikszentmihalyi, explica como hemos tenido que dividir y separar para poder entender, aprender y avanzar como seres humanos, y termina el libro con la siguiente reflexión: Así como hemos aprendido a separarnos los unos de los otros y del entorno, ahora necesitamos aprender a reunirnos con otras entidades alrededor de nosotros sin perder nuestra individualidad ganada con tanta dificultad. La fe más prometedora para el futuro podría basarse en la comprensión de que el universo entero es un sistema relacionado por leyes comunes y que no tiene sentido imponer nuestros sueños y deseos sobre la naturaleza sin tenerla en cuenta. Al reconocer las limitaciones de la voluntad humana, al aceptar un papel cooperativo en vez de un papel dirigente en el universo, deberíamos sentir el alivio del exiliado que finalmente vuelve al hogar. Entonces el problema del significado se resolvería como la fusión del propósito del individuo con el flujo universal.

Flujo universal

 

 

Algunas personas que hayan leído este famoso libro quizá no lo reconozcan en este artículo, tengo que advertir que sólo he cogido unas cuantas frases para explicar una idea, no he pretendido analizar el libro.

 

HISTORIA BUDISTA

Un hombre se acercó a un sabio anciano y le dijo: Me han dicho que tú eres sabio. Por favor dime; ¿qué cosas puede hacer un sabio que no están al alcance de las demás personas?

El anciano le contestó:
cuando como, simplemente como;
cuando duermo, simplemente duermo,
y cuando hablo contigo, sólo hablo contigo.


BIBLIOGRAFÍA

- Fluir.- Mihaly Csikszentmihalyi.- ed. Kairós.


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