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Calma mental V

TÉCNICA DE SAMATHA I

Samatha

Recordemos que la práctica de samatha es una forma de meditación que crea una mente estable capaz de concentrarse unidireccionalmente. Esta práctica, llamada también, de la quietud meditativa o calma mental, tiene efectos secundarios beneficiosos: el desarrollo de poderes psíquicos y otras formas de elevada percepción llamados sidis. Estos sidis es lo que se busca a veces en las prácticas de meditación de otras tradiciones, pero en el budismo no se busca desarrollar estos poderes psíquicos, aunque también puedan ser empleados en beneficio de los demás.

Hay distintos objetos que puedes utilizar en tu práctica de concentración, objetos externos o internos, pero yo sólo voy a tratar la concentración en la respiración. La respiración es algo que siempre llevas contigo a todas partes, y es un objeto que te muestra la realidad del momento presente.

Al principio sólo has de seguir las respiraciones, que recordemos: dejamos que el cuerpo respire sólo, sin imponer ningún ritmo a la respiración; si la respiración es profunda, es profunda; si es superficial, es superficial; si el aire entra por el orificio nasal derecho, entra por el orificio nasal derecho; si entra por el orificio nasal izquierdo, entra por el orificio nasal izquierdo; si entra por los dos, entra por los dos. Tú, sin perder la relajación, tienes que tratar de mantener la atención del proceso dándote cuenta, sabes cuando el aire entra, cuando deja de entrar, cuando sale y cuando deja de salir, estás observando la realidad de la respiración aquí y ahora tal y como es. No es una simple práctica de respiración para relajarte en la que dejas la mente en blanco, sino todo lo contrario tienes que tratar de ser consciente y no perder la atención. Esto es muy importante, tienes que tratar de estar atento y presente, a la vez que relajado, sin darle demasiada importancia o solemnidad a lo que estás haciendo, recuerda que estamos caminando hacia la naturalidad, la realidad no tiene artificios aunque nosotros lo percibamos justo al contrario de lo que es.

Respirar

Verás que mientras intentas concentrarte en lo que está pasando con tu respiración aparecerán multitud de pensamientos, tienes que dejarlos pasar, no te vayas detrás de ellos, no converses con ellos, no los reprimas; sentirás calor o picor o dolor; escucharás sonidos que normalmente no escucharías; te vendrán recuerdos, emociones... Surgirá la forma normal de reaccionar de la mente: deseo o aversión. Todo lo que llegue a tus cinco sentidos o a tu mente tienes que dejarlo pasar, no trates de agarrarlo ni tampoco lo rechaces, continúa con la atención en la respiración y todo seguirá su curso. No es fácil, por eso al principio debes hacer prácticas cortas.

Tu mente tiene que estar atenta a la respiración, sobre todo al principio, pero una pequeña parte de la mente tiene que vigilar; vigilar que no nos distraigamos, vigilar la postura, la relajación, la técnica. Gracias a la vigilancia cuando perdamos la atención por cualquier motivo, volveremos a la práctica en el momento que nos demos cuenta. Al principio esto suele ocurrir muy a menudo, es algo natural, nuestra mente no está acostumbrada a estar sujeta y quiere liberarse, no nos tenemos que desesperar y pensar que no somos capaces de meditar, todo el mundo tiene que pasar irremediablemente por aquí. Nos damos cuenta que nos hemos distraído y tranquilamente volvemos a la respiración. Volvemos a distraernos, nos damos cuenta y volvemos a la respiración. Al principio todo el tiempo es así, es algo natural.

Después de un tiempo practicando de esta manera, llegará un momento en que nos distraigamos menos y empecemos a ser más conscientes de la respiración de forma natural, sin tener que esforzarnos tanto. Entonces pondremos nuestra atención en la sensación que produce el roce del aire al entrar y al salir por las fosas nasales, al rededor de las fosas nasales y todo el labio superior, observaremos una zona amplia. Si sólo sentimos la sensación en las fosas nasales, también está bien.

Hara

Otra manera de hacerlo sería, en vez de poner la atención en el roce del aire al entrar y salir por las fosas nasales, poner la atención en el vientre o en el hara como se dice en el zen; nos damos cuenta como al inhalar el vientre se expande y al exhalar el vientre vuelve hacia dentro, aunque sea muy poco siempre hay algún movimiento. Se hace de la misma manera dejando que el cuerpo respire solo, sin imponerle ningún tipo de respiración. Al principio, tanto en esta técnica como en la anterior, se pueden hacer dos o tres respiraciones profundas, y después dejar al cuerpo que respire como quiera. Esta segunda forma de hacerlo es más útil para ti si después vas a practicar zazen o haces qi gong o artes marciales; en estos casos tu atención ha de ir a tu hara.

En esta fase ya no tienes que seguir la respiración, ahora estás atento/a al roce del aire en la zona de concentración o en el subir y bajar del vientre.

Cuando esta fase se estabilice, la siguiente fase de la práctica es darte cuenta de las sensaciones que tenemos en la zona de concentración: zona de la nariz o hara. Al principio aparecen sensaciones más burdas, como calor, frío, dolor, palpitación, picor. O puede que no sientas sensaciones, si no hay sensaciones no hay sensaciones, no pasa nada, nos quedamos ahí y ya aparecerán. Cuando aparezca una sensación eso sera nuestro objeto de concentración, sólo tenemos que percibirla tal y como es, sin inventar, sin pensar acerca de ello, sólo darnos cuenta, y sólo una sensación. Si hay más de una sensación prestamos atención a la más sutil y las otras las obviamos.

Más adelante aparecerán otras sensaciones en la zona de concentración. Cuando empiecen a aparecer sensaciones más sutiles como: ondulación, vibración, sensaciones como de electricidad, hormigueo, etc., aunque estas sensaciones apenas las percibas, tienes que abandonar las sensaciones burdas y centrarte siempre en la que te parezca más sutil.

Mientras ponemos nuestra atención en la sensación notaremos que dicha sensación cambia a cada instante y nos daremos cuenta de que la mente sólo puede concentrarse en el momento presente. Mientras los momentos mueren sin cesar uno detrás de otro la mente sigue su curso, cambiando con ellos, apareciendo y desapareciendo. Y como el momento presente se puede encontrar en cualquier momento, cada momento de vigilia se puede volver un momento de concentración, concentración en la vida diaria, como hablábamos en el articulo anterior calma mental IV, que es hacia donde nos tiene que llevar la meditación.

Al principio la zona de concentración es amplia pero poco a poco tendrás que ir reduciéndola. Según vaya aumentando el tiempo en el que seas capaz de estar concentrado sin perder el objeto de concentración irás reduciendo paulatinamente la zona, hasta que en los últimos estadios, cuando ya no pierdas el objeto en toda la práctica, comprenderá sólo una zona por debajo de las fosas nasales del tamaño de un grano de arroz. Y si tu zona es el hara comprenderá como una pelotita situada unos tres o cuatro dedos por debajo del ombligo.

Es importante que elijas bien tu objeto de concentración, y si este es la respiración pienses si te quieres concentrar en la zona de la nariz o del hara, porque una vez que estés practicando es conveniente no cambiar. Vas a perder lo ganado con tu concentración si te estas cambiando de una zona a otra.

Irás progresando en esta meditación según vayas poniendo en práctica los antídotos adecuados a los obstáculos que se te van a ir presentando y que veremos en el siguiente artículo de forma detallada.

Aunque es bueno tener alguien que te enseñe directamente a ti, si no tienes ocasión puedes empezar tú en tu casa solo o con algún amigo, siguiendo las instrucciones. Si te decides a hacer algún curso intensivo o un retiro de samatha o de meditación en general, te aconsejo que primero practiques en tu casa solo o con amigos, antes de hacer un retiro, porque si no estas acostumbrado a meditar y de pronto tienes que hacer meditaciones de media hora o de una hora, dependiendo del tipo de retiro que hagas, varias veces al día, eso es una hazaña difícil de superar, aunque hay mucha gente que lo hace. Pero es mejor ir poco a poco, las cosas no se deben forzar.

Samadhi


BIBLIOGRAFÍA

- DISCURSOS DEL RETIRO DE DIEZ DÍAS DE GOENKA.

- EL CULTIVO DE LA ATENCIÓN PLENA.- HENEPOLA GUNARATANA NAYAKA THERA.- Ed. BODHI.


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