Sábado, 03 Diciembre 2016 11:52

Calma mental VII

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LOS NUEVE ESTADOS MENTALES

Los nueve estados mentales

En el budismo tibetano se estudian las fases de la práctica de samatha mediante el dibujo del camino del monje y el elefante. Cada uno de los dibujos donde se encuentra el monje y el elefante representa un estado mental.

Lo que viene de ahora en adelante está tomado del libro CALMA TU MENTE de Guen Lamrimpa.


1. Emplazamiento: En este primer estado mental, la mente está vinculada al objeto y, sin embargo, pasa la mayor parte del tiempo separada de él porque no tiene la estabilidad necesaria para permanecer ahí con continuidad. Así es como empieza la práctica de samatha.

Antes de emprender la práctica de samatha, seguramente no prestabas mucha atención a la densidad de tus pensamientos, así que no te dabas cuenta de su gran número. Puedes creer que tus pensamientos están más congestionados que antes, pero en realidad lo que ocurre es que tu habilidad para advertirlos es más aguda.


2. Emplazamiento continuo: Cuando la distracción empieza a disminuir, hay periodos muy breves de continuidad en el emplazamiento. Así pues, mientras que en el primer estadio mental no hay apenas ninguna continuidad en la aprehensión del objeto, en el segundo hay algunos periodos de descanso en los que los violentos ataques de la conceptualización compulsiva no nos perturban. La mente divide su tiempo entre el objeto y la distracción.


3. Emplazamiento a modo de parche: En los dos estadios anteriores, has estado desbordado por la frecuencia de la dispersión y la excitación. En el tercer estadio, has desarrollado la habilidad de reconocer estos problemas con mayor rapidez y eres capaz de conducir la mente inmediatamente sobre el objeto de meditación. Se llama emplazamiento a modo de parche porque, cuando la mente se aleja del objeto, reconoces lo que está ocurriendo y remiendas el proceso de meditación regresando dócilmente al objeto. En el tercer estado mental, la mente suele permanecer sobre el objeto.


4. Emplazamiento cercano: Hasta aquí, la mente que medita tiene la sensación de estar separada del objeto de meditación. En este nuevo nivel, la mente se ha interiorizado. A este proceso de interiorización lo denominamos "inteligencia", y se dice que ahora la inteligencia aumenta. La sensación de separación empieza a disolverse estabilizando el flujo interno de la mente.

El pandita indio Kamalasila escribe que aquí la mente se emplaza sobre el objeto mediante el esfuerzo, es decir, que la distracción no es capaz de apartar completamente la mente de su objeto.

Según Aria Asanga y Tsongkapa, la mente permanece libre de distracciones desde el principio de la sesión.

Pabonka dice que en el cuarto estado mental uno ha eliminado la excitación burda, por lo tanto no es posible perder el objeto.

En este estado mental la mente ya no pierde el objeto, y es fácil acabar pensando: "¡Lo he conseguido! Ya no tengo que hacer nada. Ya no pierdo el objeto. ¡Fantástico! ¡Debo de haber alcanzado samadhi!". Con esta actitud, es seguro que la laxitud burda se manifestará.


5. Subyugar: En este estadio se mantiene la continuidad en la aprehensión sobre el objeto. Eres capaz de reconocer naturalmente la excelencia de la concentración y moras en ese estado. Ahora debes subyugar la laxitud burda, la cual resulta todavía un gran problema. Cuando empieza este proceso de subyugación, aparece un nivel sutil de excitación. De los tres niveles de excitación, el más burdo ha sido eliminado en el estadio previo. Este nuevo nivel al que ahora eres susceptible es el nivel medio de la excitación.


6. Pacificar: En el nivel anterior, ves de manera natural la excelencia de la concentración. Aquí, en el sexto, ves naturalmente las faltas de la distracción. La excitación aparece todavía, es decir, el nivel medio de excitación. Por otra parte, el tipo de distracción que experimentamos no está necesariamente incluido en el factor mental de la distracción. Reconociendo la distracción, pacificas cualquier tendencia a ignorar la laxitud o la excitación.


7. Pacificación completa: En este punto, es importante reconocer y pacificar el surgimiento del apego, la infelicidad, etc. Superficialmente, esta afirmación parece simple, no obstante necesita algunas explicaciones. El apego en este contexto se refiere a la excitación. La infelicidad es una forma de pensar al que uno es susceptible en este estadio; es pensar en tus acciones del pasado con una mente crítica que detecta sus errores. Hay frecuentemente una tendencia a apegarse a ese arrepentimiento, y ese apego actúa como un obstáculo para el incremento de la estabilidad. Lo que debes recordar en ese momento es que el pasado no se puede alterar, que ese arrepentimiento no es más que otra forma de distracción.

Debes reconocer y pacificar todos los otros tipos de distracción, todas las formas de agitación que pueden estar motivadas, bien por factores negativos como odio, celos, o bien por factores positivos como la compasión. También tienes que detectar su tendencia a surgir. Ahora cuentas con la capacidad de pacificar esos diversos obstáculos incluso antes de que aparezcan, pues hay gran claridad en tu aprehensión del objeto y serás capaz de detectarlos antes de que se manifiesten plenamente a tu consciencia.


8. Aplicación unidireccional: Mientras que el esfuerzo está presente, la mente va de modo natural a su objeto y no hay obstrucciones.

Se dice que los estados mentales octavo y noveno son similares en el sentido de que ambos están libres de la laxitud y la excitación. En el octavo, empero, es necesario hacer uso del esfuerzo para mantener la atención y la vigilancia. Mediante la práctica continuada se desarrolla el proceso de familiarización que culmina en el logro del noveno estado mental.


9. Quietud meditativa: La quietud meditativa implica un nivel de ecuanimidad que ya no necesita la aplicación de un antídoto. La ecuanimidad se alcanza de un modo natural y sin esfuerzo, porque ya no tienes que esforzarte por cultivar la atención y la vigilancia. Simplemente te sientas a meditar, emplazas la mente sobre el objeto y, a partir de ese momento, "viajas libremente". Entras en un estado de quietud.


RESUMEN DE LOS NUEVE ESTADOS MENTALES

A medida que avanzamos a lo largo de estos estados mentales, y entre el primer estado y el séptimo, la laxitud y la excitación pasan de ser burdas a sutiles y de sutiles a muy sutiles. Por otra parte, durante ese mismo proceso, los poderes de la atención y la vigilancia pasan gradualmente de débiles a fuertes y de fuertes a más fuertes.


LOS SEIS PODERES MENTALES

Los seis poderes se relacionan con los diferentes estadios del camino.

1. El poder de escuchar: Surge mediante el proceso de comprender las enseñanzas.


2. El poder de la reflexión: Desarrollas el poder de la reflexión familiarizándote con la práctica, repitiéndola frecuentemente, y volviendo al objeto una y otra vez poniendo en obra las enseñanzas que has escuchado. En realidad, has empezado a cultivar este poder incluso antes de iniciarte en la meditación, pero es en la práctica donde el auténtico poder de la reflexión se hace evidente.


3. El poder de la atención: La función principal del poder de la atención es evitar que la mente se aparte del objeto, y mediante este poder se alcanzan los poderes mentales tercero y cuarto, en ellos, la dispersión y la excitación están provocando el olvido del objeto. Manifestándose aquí claramente que, el poder de la atención contrarresta la excitación y la dispersión y vuelve a emplazar la mente sobre su objeto.


4. El poder de la vigilancia: Cuando la mente se ha estabilizado sobre el objeto por la fuerza de la atención, el objeto no se pierde. Aun así, mientras estás concentrándote en el objeto la mente tiene una tendencia a relajarse excesivamente y, para contrarrestar eso, es necesaria la vigilancia. En el quinto estado, la laxitud burda es el problema principal y el mejor antídoto contra la laxitud el la vigilancia. En el sexto estado, la laxitud burda ha comenzado a disminuir y es muy probable la laxitud y la excitación del nivel medio, siendo la excitación la predominante. Únicamente podremos vencerlas cuando hayamos refinado y agudizado el poder de la vigilancia.


5. El poder del esfuerzo: Se dice que los estados mentales séptimos y octavo se alcanzan mediante el poder del esfuerzo. Tener el poder de la vigilancia no quiere decir que ya no necesites hacer uso de él. Por el contrario, quiere decir que tienes que aplicar los poderes de la vigilancia y la atención que ya has perfeccionado. Estos dos poderes se aplican mediante el poder del esfuerzo.


6. El poder de la familiaridad: Mediante la aplicación continua del esfuerzo a lo largo del octavo estado mental, el proceso de meditación progresa haciendo cada vez menos uso del esfuerzo. En lugar de aplicar algún antídoto, prosigues simplemente con un grado cada vez menor de esfuerzo, satisfaciendo la necesidad de familiarizarse con la práctica. Finalmente, cuando la meditación no precisa de ningún esfuerzo, has alcanzado el noveno estado mental.


LAS CUATRO FORMAS DE ATENCIÓN

1. Atención forzada: Este tipo de atención es el requerimiento de un esfuerzo burdo. Está presente durante el primero y el segundo estado mental.


2. Atención interrumpida: Tiene lugar desde el tercero hasta el séptimo estado mental. La mente permanece por lo general sobre el objeto, aquí la atención sólo se ve interrumpida de modo intermitente por la excitación y la laxitud. Por lo tanto, esta atención es una forma menos intensa de atención forzada.


3. Atención ininterrumpida: En el octavo estado mental, puesto que la mente ya no se ve de ningún modo interrumpida por la laxitud y la excitación, la forma de atención en este estado se llama atención ininterrumpida. Sólo funciona en el octavo estado.


4. Atención espontánea: En el noveno estado mental no se necesita ninguna clase de esfuerzo, y por esa razón la forma de atención que tiene lugar aquí se llama atención espontánea.


LOGRO DE SAMATHA. FLEXIBILIDAD

La flexibilidad es una cualidad que ya tenemos, algo que está presente desde que empezamos la práctica, desde el primer estado mental. Es el primer antídoto contra la pereza; no obstante, en los inicios de la práctica está presente de un modo tan sutil que no somos capaces de identificarla.

En el noveno estado mental y tras un largo proceso de familiarización, la flexibilidad se manifiesta en su plenitud de un modo claramente reconocible.

La flexibilidad mental aparece por lo general en primer lugar, seguida de la flexibilidad física. El primer signo de flexibilidad mental es un gozo mental espontáneo. Surge, aumenta, y mientras sigue incrementándose, la presencia de una nueva forma de energía sutil indica el surgimiento de la flexibilidad física.

Con el incremento del gozo inicial de la flexibilidad física se activa un nuevo nivel de gozo mental. El gozo mental se suma al físico, influyéndose mutuamente con creciente intensidad. Como verás, está adquiriendo mucha potencia. La flexibilidad es muy dinámica y se hace más y más fuerte hasta llegar al apogeo.

Finalmente, esta flexibilidad dinámica empieza a disminuir y uno alcanza una flexibilidad sutil que se llama "flexibilidad especial".

Samatha se alcanza cuando el incremento de la flexibilidad se ha estabilizado. Primero aumenta cada vez más mientras se desplaza. Después, hay un momento de disminución, y cuando eso ocurre, se ha alcanzado samatha.

La afirmación de que el logro de samatha se alcanza después de haber logrado la flexibilidad, está firmemente basada en las enseñanzas del propio Buda que se encuentran en el Samdinirmocanasutra. En el texto Examen del centro y de los Extremos de Maitreya: En el noveno estado mental, tras el logro de la flexibilidad física y mental, hay una forma de atención llamada samatha.

Reconociendo que hay dos niveles de flexibilidad mental y física, primero la forma móvil y después la forma especial, podemos identificar con toda precisión dos elementos que componen el criterio de haber alcanzado samatha. En primer lugar, uno debe de haber adquirido el noveno estado mental, un estado de concentración en el cual la aplicación de la atención y la vigilancia no necesita esfuerzo. En segundo lugar, uno tiene que haber obtenido la forma especial de flexibilidad mental y física.



Los nueve estados mentales


La siguiente información la tomo de un curso de meditación budista para principiantes de la F.P.M.T. del Centro Nagarjuna de Granada (España).

DESCRIPCIÓN DE LOS DETALLES DEL DIBUJO Y SU SIMBOLOGÍA

El monje

El monje simboliza al buscador espiritual, al meditador.


El elefante

Simboliza la mente del meditador. Al principio es oscuro porque su mente es caótica, no tiene serenidad, no tiene lucidez. La mente al principio es como un elefante salvaje sin domar, pero en la octava etapa el elefante es totalmente blanco, y en la novena, el practicante puede realmente sentarse a meditar mientras el elefante descansa apaciblemente a su lado. En la décima etapa vemos al meditador sentado sobre el elefante, partiendo por otro tipo de camino, hacia el desarrollo de la visión superior o vipassana.


Las seis rectas del camino ascendente

Simbolizan los seis poderes mentales para avanzar en el desarrollo de samatha: paciencia, contemplación, atención, vigilancia, esfuerzo o energía entusiástica y familiaridad completa. Vemos más arriba como Guen Lamrimpa habla del poder de escuchar y el poder de reflexionar, en vez de paciencia y contemplación.


El mono

El mono de color oscuro representa las distracciones constantes de la mente del meditador. Al principio es el mono el que dirige al elefante y el meditador va detrás como puede. En la séptima etapa el mono se marcha, y el meditador ya no tiene que usar la cuerda ni el gancho


El conejo

Representa la presencia de la laxitud sutil. En la sexta etapa la ausencia del conejo nos muestra que la laxitud sutil, que aparecía en la tercera etapa, ha desaparecido.


El gancho

El gancho en la mano derecha del monje simboliza la vigilancia de la mente sobre el objeto de meditación.


La cuerda

La cuerda en la mano izquierda simboliza la atención en el objeto de meditación.


El fuego

Simboliza la energía o esfuerzo necesario para avanzar en los distintos niveles de la práctica. Vemos que el fuego va disminuyendo a lo largo del camino, porque el meditador cada vez tiene que poner menos esfuerzo para mantener la atención y la vigilancia. Al final del dibujo se vuelve a intensificar el fuego porque comenzamos con una nueva técnica, la práctica de la visión superior.


Los objetos que se va encontrando el monje a lo largo del camino.

Estos simbolizan los cinco sentidos: la fruta, el gusto; la tela, el tacto; los platillos, el oído; el perfume, el olfato y el espejo, la vista.


El árbol frutal con el mono

Simboliza que mientras se está realizando esta técnica no se mezcla con otras técnicas de meditación, sino que se hace tal y como es.


El monje que vuela

En la novena etapa el cuerpo se siente ligero e infatigable, se ha vuelto muy flexible. El meditador siente como si el objeto de meditación y su mente fueran uno. Aunque en esta etapa nos sentimos muy felices y tranquilos, esta no es la finalidad última de la concentración. Si poseemos una linterna de buena calidad capaz de mostrarnos cualquier cosa, tenemos que usar su luz para encontrar lo que es importante.


La espada flamígera

La espada flamígera de dos filos simboliza la sabiduría discriminativa y penetrante que corta con la ignorancia que se aferra a la dualidad.



Los nueve estados mentales


BIBLIOGRAFÍA

- CALMA TU MENTE.- Guen Lamrimpa.- Ed. Dharma.


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