Sábado, 17 Diciembre 2016 10:37

Vipassana II

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LOS CINCO SKANDHAS Y LOS SEIS SENTIDOS

Podemos decir que esta práctica nos lleva a entender lo que es el ego, compuesto por los cinco skandhas o agregados:

1. Rupa: Forma, el cuerpo físico, la parte material.

2. Vedana: Sensación.

3. Sanña: Percepción (reconocer).

4. Sankara: Formaciones mentales, volición, (reaccionar).

5. Viñana: Conciencia, que conoce.

Estos cinco agregados forman lo que nosotros creemos que es el yo o ego. Ignoramos nuestra conexión con todas las cosas y nos creemos un yo separado, sólido y que no cambia. Pensamos que este falso yo es algo distinto de lo que hay fuera de él. Poco a poco, mediante la práctica, podremos ir entendiendo la realidad.

Rupa es el agregado material, el cuerpo físico. Los otros cuatro son los agregados mentales, la parte de la mente que percibe o conoce, la parte de la mente que reconoce, la parte de la mente que siente y la parte de la mente que reacciona. Estos cinco agregados unidos crean esta personalidad con la que nos identificamos.


Vedana

La tarea de la conciencia es conocer. Cada una de las seis puertas sensoriales que tenemos: ojos, oídos, nariz, boca, cuerpo y mente; tiene una conciencia propia: conciencia visual, conciencia auditiva, conciencia olfativa, conciencia de los sabores, conciencia corporal y conciencia mental. Un sonido entra en contacto con la puerta del sentido del oído, y surgirá la conciencia auditiva. Una forma, un color, una luz, entra en contacto con la puerta del sentido de la vista, y surge la conciencia visual. Un olor entra en contacto con la puerta del sentido del olfato, y surge la conciencia olfativa. Un sabor entra en contacto con la boca, y surgirá la conciencia del gusto. Algo tangible entra en contacto con el cuerpo y surgirá la conciencia del tacto. Un pensamiento, una emoción, entra en contacto con la mente, y surgirá la conciencia mental. La labor de estas seis conciencias es conocer que algo ha sucedido.


El siguiente paso de la mente es la percepción, es reconocer que un sonido ha entrado en contacto con el oído. Primero algo ha sucedido en la puerta del sentido del oído, y en segundo lugar intentará reconocer lo que ha sucedido; reconoce el sonido porque le es familiar y lo evalúa.

En tercer lugar se experimentan sensaciones en todo el cuerpo: si el sonido es agradable habrá un flujo de vibración agradable, si es desagradable habrá un flujo de sensaciones desagradables.

En cuarto lugar aparece el sankara, su función es reaccionar. Es la reacción de la mente, esta es ya una acción y dará fruto porque no haces más que repetirla, y así la multiplicas en el deseo o en el rechazo. El sankara es la volición de la mente. Qué tan profundo es el sankara y de cuál es su cualidad, dependerá el fruto que resulte (karma). Hay tres tipos de sankaras; uno es como una línea trazada en el agua, tan pronto como la haces desaparece; el segundo es como una raya trazada en la arena de la playa, la haces por la mañana y por la tarde desaparece; el tercero es como una linea gravada en la roca con cincel y martillo, una raya muy profunda que tarda años en eliminarse. Este tercero es muy peligroso, es lo que hacemos cuando no paramos de repetir la ira, el odio, el miedo..., y estos se van hundiendo en lo más profundo.


Tenemos que saber que lo que nuestros sentidos perciben es la información burda de la experiencia. La percepción sobre un objeto puede diferir entre varias personas, según se encuentren sus sentidos y el estado mental del receptor. Por tanto, la percepción es algo subjetivo y en consecuencia no real, pero la mente nos convence de que nuestra percepción es sólida, e inmediatamente la clasifica, la juzga y le coloca alguna de estas tres etiquetas: me gusta, no me gusta y ni me gusta ni no me gusta. Consideramos que todos los objetos: agradables, desagradables o neutrales, son permanentes, como si poseyeran un ser o un alma, como si fueran capaces de darnos felicidad permanente o hacernos miserables permanentemente.

Pero esto no es así, una vez que entendemos como es el proceso: primero la mente conoce, luego reconoce, después siente y por último reacciona creando los sankaras. Si adiestramos la mente para que no se afecte por las sensaciones agradables o desagradables, para que no reaccione a ellas, estaremos cambiando las pautas de conducta de la mente en su nivel más profundo, e incluso aunque alguna vez reaccionemos, el sankara no será tan profundo porque no lo repetiremos una y otra vez. Esto no quiere decir que podamos dejar de sentir o que nos de todo igual. Se trata de no darle a las cosas tanta entidad, de darnos cuenta que las cosas no tienen el poder de hacernos felices o miserables, de percibir con ecuanimidad, sin irnos a los extremos. Las cosas normalmente ni son tan buenas ni son tan malas.

Tenemos que entender que la felicidad o el sufrimiento dependen de la forma en la que nosotros percibamos las cosas. Ya hemos trabajado con las sensaciones en la práctica de samatha, pero cuando lo hacemos con la práctica de vipassana es mucho más profundo.

Igual que hacíamos en samatha nos mantenemos con ecuanimidad ante las sensaciones agradables, desagradables o neutras, consiguiendo por una parte que se disuelvan los sankaras correspondientes a dichas sensaciones e impidiendo que se formen sankaras nuevos. Si reaccionáramos ante dichas sensaciones, crearíamos nuevos sankaras que vendrían a reforzar los que ya tuviéramos de ese tipo. Por eso es tan importante meditar en las sensaciones, que en sí es un trabajo completo porque antes de formarse un sankara se produce la sensación. Si fuéramos capaces de estar siempre atentos a las sensaciones no se formarían sankaras nuevos y los antiguos terminarían aflorando todos a la superficie de la mente para desaparecer.


¿Cómo nos podemos mantener ecuánimes ante las sensaciones? Al principio cuesta trabajo no reaccionar ante las sensaciones agradables o desagradables porque la fuerza de la costumbre está muy arraigada, pero en realidad lo único que hay que hacer es mantener una atención clara en la sensación. Es como si nos metiéramos dentro de la sensación y pudiéramos entender claramente lo que está sucediendo, no a un nivel conceptual sino como mezclándonos con la sensación hasta ser la sensación. Sólo dejamos de reaccionar ante la sensación cuando dejamos de enfrentarnos a ella siendo la sensación. De esta manera observaremos como dicha sensación pasa de ser burda a sutil, y de sutil a muy sutil, hasta que parece que desapareciera. Si la sensación era muy burda, como puede ser un dolor, al haber más contraste seremos más conscientes que lo que queda es una sensación placentera.


LAS CUATRO NOBLES VERDADES

El sufrimiento: En la primera verdad el Buda dice que la insatisfacción es inevitable. Cada experiencia de vida trae cierto grado de sufrimiento a cualquiera que no esté totalmente Iluminado.

Como ya hemos dicho la felicidad y la insatisfacción son fabricados por nuestra mente, la cual crea nuestras experiencias. Creamos nuestro cielo y nuestro infierno en esta vida.

Lo que buda comprendió y le hizo buscar el camino de la liberación del sufrimiento fue darse cuenta que el ciclo inevitable de la vida -nacimiento, envejecimiento, enfermedad y muerte- es sufrimiento.

Ciclo de la vida

El origen del sufrimiento es la ignorancia, y lo peor es que somos ignorantes de nuestra ignorancia. Ignorancia es tanto no saber como creer que sabemos cuando en realidad no sabemos. Ignoramos que todo lo condicionado está cambiando, por lo tanto todo es transitorio. Debido a tales cambios todo es insatisfactorio y carece de entidad. Nosotros y todo lo que nos rodea no somos entidades estáticas y permanentes, no podemos fijar una etiqueta "yo" o "mío" sobre nada en el universo, todo cambia demasiado rápido. Más bien nosotros y todo lo demás estamos en un continuo flujo de nacimiento, crecimiento, decadencia y muerte, nacimiento, crecimiento, decadencia y muerte... en un proceso continuo.

Yo pienso que no es el proceso el que está mal sino como lo percibimos nosotros. Antiguamente se aceptaba como un hecho y una necesidad, y se celebraba. Los paganos, que tratan de recuperar las tradiciones antiguas, lo que celebran es esta Rueda de la Vida, este continuo cambio. Y la celebración principal, la que marca el comienzo del año, es en la que se celebra la muerte como un paso necesario para la renovación. Si vivimos este proceso con entendimiento deja de ser sufrimiento y se puede celebrar. Por tanto el origen del sufrimiento es la ignorancia, no la vida.

Renacimiento

Esta práctica entra dentro de lo que se conoce como Camino Gradual a la Iluminación, así que paso a paso, práctica a práctica, momento a momento, iremos dándonos cuenta de como son realmente las cosas y, de que samsara y nirvana no son dos lugares. Cuando se fluye en el cambio y no te resistes a él, sin rechazarlo, sin atraparlo; estás viviendo en el presente, en lo que es.

Por tanto, si deja de haber ignorancia sólo hay flujo y dicha, y hay cesación del sufrimiento. ¿Cuál es el método para conseguir salir de la ignorancia? ¿Qué sendero nos conduce a la cesación del sufrimiento?

Lo que enseñó Buda fue el sendero que conduce a la cesación del sufrimiento, y este sendero es la realización de las prácticas que estamos explicando en estos artículos y que conducen a: sila, samadhi y pañña.


BIBLIOGRAFÍA

- Discursos del retiro de diez días de Goenka.

- El cultivo de la atención plena.- Henepola Gunaratana Nayaka Thera.- Ed. Bodhi.

- La práctica de la atención plena en nuestra vida cotidiana.- Henepola Gunaratana Nayaka Thera.- Ed. Bodhi.


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