Sábado, 31 Diciembre 2016 09:41

Vipassana IV

Escrito por

Vipassana

La práctica que estamos estudiando, en tibetano se traduce por lhaktong, en inglés mindfulness y en español no se suele traducir pero sería visión cabal o la práctica de la atención plena. Pero, ¿atención plena a qué? Atención plena al cuerpo y a la mente. Como habíamos visto Buda lo explica con los cuatro fundamentos de la atención:

1. Atención al cuerpo.

2. Atención a las sensaciones.

3. Atención a la mente, atención a los estados mentales, a cualquier conciencia mental.

4. Atención a los objetos mentales.

El Satipatthana Sutta   comienza con la atención en la respiración, para continuar con la atención en las sensaciones.

LA PRÁCTICA DE LA ATENCIÓN EN LAS SENSACIONES.

Ya hemos trabajado con las sensaciones en la práctica de samatha, la diferencia es que entonces buscábamos concentrarnos en una única zona cada vez más pequeña. Ahora es lo mismo pero moviendo la atención por el cuerpo entero, de la cabeza a los pies.

Al principio, como hacíamos con la práctica de samatha, tomamos zonas amplias para con el tiempo, cuando nuestra práctica se vaya estabilizando, ir disminuyendo la zona de concentración, es decir, moviéndonos por todo el cuerpo pero concentrándonos en zonas cada vez más pequeñas.

Comenzamos llevando la atención a la coronilla o a toda la parte superior de la cabeza, nos quedamos ahí un momento sintiendo las sensaciones que pueden ser agradables, desagradables o neutras. Tratando de permanecer ecuánimes, es decir, sin rechazar las sensaciones desagradables ni intentar atrapar o quedarnos en las agradables. Ni siquiera tenemos que analizar cómo son estas sensaciones ni pensar en ellas, sólo permanecer ahí haciéndonos conscientes de lo que esté pasando, siendo la sensación. Las sensaciones neutras, son en realidad como no sensaciones, es decir, son zonas del cuerpo en las que parece que no hay sensación, nosotros sólo sabemos de agradable y desagradable, si no no sentimos nada.

Como ya habíamos visto en un artículo anterior, si no permanecemos ecuánimes, las sensaciones agradables se convierten en deseo, las desagradables en rechazo y las neutras en ignorancia. Estos son los tres venenos por los que creamos todas las emociones aflictivas. Por eso podemos entender que trabajando con las sensaciones, indirectamente, estamos trabajando también con las emociones.

Al principio podemos ir más despacio porque nos costará percibir las sensaciones, aparecerán muchas zonas neutras. Podemos permanecer varios minutos en cada zona pero, según la práctica se vaya estabilizando, sólo permaneceremos en cada zona unos segundos, quizá medio minuto como mucho. Esto es sólo orientativo porque no vamos a estar mirando el reloj. Lo mejor es seguir el propio instinto, que a veces nos dirá que vayamos más despacio o que nos paremos más en determinadas zonas.

Después de haber estado un momento en la coronilla, nos movemos hacia otra parte de la cabeza. Tenemos que llevar un orden para hacerlo siempre igual y no saltarnos ninguna zona, por ejemplo en círculos en el sentido de las manecillas del reloj, bajando hacia los pies. Vamos moviéndonos tranquilamente, sin prisa. Cualquier orden que nos resulte lógico para recordarlo puede servir. Cuando lleguemos a los pies podemos empezar por el principio, repitiendo el recorrido las veces que queramos.

Al principio hacemos los barridos por la parte más superficial del cuerpo, por la piel, para pasar más adelante a hacerlos por dentro y, por fuera y por dentro a la vez, como dice el Satipatthana sutra.

Cuando aparece una sensación, por ejemplo de incomodidad, en ese momento, sin confundir la sensación de incomodidad con las formaciones mentales que puede provocar, debemos aislar la sensación como sensación y observarla con atención. Y así hacemos con todas las sensaciones. Recuerda que no tienes que clasificar las emociones, sólo sentirlas.


La actitud ante la práctica es la misma que en samatha; si nos distraemos, con amabilidad hacia nosotros mismos reconducimos nuestra atención a la sensación de la zona en la que estemos. Tratamos de no pelearnos con las sensaciones ni con nosotros mismos, simplemente observamos lo que hay ahora, en este momento.

Partimos de donde partimos, de como nos encontramos ahora. Tenemos que aceptarnos como estamos en este momento y no tratar de imitar a nadie, ni de buscar un ideal de meditación. Los conceptos y la razón sólo estorban, no hay que pensar, no hay que analizar, sólo ver, sólo sentir. La mente no puede purificarse sin ver las cosas tal y como son.

A veces determinadas sensaciones nos pueden llevar a zonas del subconsciente que destapen recuerdos desagradables que han estado mucho tiempo escondidos y ahora salen a la luz. Tenemos que recordar que el objetivo principal de la meditación es soltar, es deshacernos de cosas. Tenemos que estar dispuestos a soltar sin miedo, sin rencor, dejando que todo se deshaga. Lo normal es no saber lo que la práctica está sacando, de lo que se está deshaciendo, pero eso da igual. Mi profesor de vipassana decía que era como lavar la ropa sucia en la lavadora y ponerle detergente. La lavadora con el agua y el jabón limpian las manchas sin pensar: ahora estoy quitando el sudor, ahora el chocolate, ahora el barro, etc.

Esto se consigue observando la realidad tal y como es, y ésta se encuentra en constante cambio, es muy útil saber esto, ahora empezamos a ser conscientes de ello en el marco del cuerpo, de las sensaciones.

Durante la práctica la atención a de ser constante dentro del marco del cuerpo. Más adelante mantendremos esta realidad dentro de la cotidianidad de la vida diaria, y nuestra mente estará equilibrada en cualquier situación.

Es importante diferenciar que no estamos imaginando una realidad sino que estamos experimentando la realidad. Estamos empezando a sentir la realidad de la cabeza a los pies.


¿Por qué debo mover la atención de la cabeza a los pies? Puedo sentir que suceden cosas en otras partes del cuerpo aunque la atención permanezca inmóvil, pero si no llevamos un orden, cuando la sensación sea muy intensa en algún lugar del cuerpo, nuestra atención se irá allí, y así sucederá constantemente, sintiendo las sensaciones burdas, sólidas e intensas, y perdiendo muchas zonas. Nunca sentiremos las sensaciones más sutiles que imperan en esas zonas del cuerpo y nuestra mente seguirá siendo muy burda. No nos adiestraremos para sentir las sensaciones más sutiles si cambiamos constantemente nuestra atención hacia las sensaciones burdas.

Sensaciones

Toda la estructura física está hecha de kalapas, partículas subatómicas minúsculas, que a su vez no son más que pequeñas ondas, toda la estructura física no es más que pequeñas ondas, vibraciones, no hay solidez en el mundo material, sólo combustión y vibración. Esto es lo que observamos cuando prestamos atención a las sensaciones. Experimentamos directamente la ley de la naturaleza, y sólo lo conseguiremos cuando sintamos la totalidad de lo que sucede en el cuerpo. Por eso es muy importante que sigamos un orden, cuando sintamos una sensación muy intensa en otro lugar distinto del lugar donde estemos en ese momento, una parte de la mente lo estará notando, pero aun así debemos seguir moviéndonos, y cuando lleguemos allí si la sensación continúa la observamos, y si se ha ido se ha ido.


Dolor

De todas maneras, excepcionalmente, al principio de realizar esta práctica, pueden surgir dolores muy intensos, y quizá sea conveniente mover nuestra atención a esa zona para atender dicho dolor, simplemente le prestamos atención, puesto que en ese momento nos puede impedir continuar la práctica con la ecuanimidad que necesitamos hacerla. Este tema del dolor por ser un problema importante que se da hoy día con mucha frecuencia, lo trataremos en un artículo aparte.

Después empezaremos a hacer recorridos de la cabeza a los dedos de los pies y de los dedos de los pies a la cabeza. Cuando la práctica esté más estabilizada los haremos concentrándonos en zonas muy pequeñas un corto espacio de tiempo, ya que en ese momento seremos capaces de percibir claramente las sensaciones más sutiles. Haremos barridos, de arriba abajo y de abajo arriba, por la parte superficial del cuerpo y por dentro, muchas veces.


BIBLIOGRAFÍA

- Discursos del retiro de diez días de Goenka.


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