Sábado, 14 Enero 2017 10:50

Vipassana VI

Escrito por

Buda enseñando

Aunque la práctica de la atención en las sensaciones parece que es la práctica de Vipassana que más se realiza, en el Satipatthana Sutta   se habla de los cuatro Fundamentos de la Atención: atención al cuerpo, a las sensaciones, a la mente y a los objetos mentales.

Atención plena al cuerpo:

El buda recomienda empezar con la atención en la respiración, que ya hemos visto como se hace en los artículos de samatha. Mientras practicas la atención en la respiración vienen a nuestra conciencia sonidos, recuerdos, emociones y todo tipo de percepciones.

También atención plena al cuerpo es la atención a la postura en meditación sentado o en la vida diaria. Esto es, atención plena a sentarse, levantarse, caminar, pararse, recostarse. Es decir; cuando caminas, caminas; cuando te sientas, te sientas; cuando te levantas, te levantas. A medida que ponemos atención consciente a las posturas del cuerpo vemos que nuestros movimientos físicos siempre están cambiando, aunque parezca que estamos quietos.

Atención plena a las sensaciones:

Como ya hemos visto en artículos anteriores, cuando vemos la verdadera naturaleza de las sensaciones dejamos de movernos compulsivamente del deseo a la aversión y nos alejamos del sufrimiento.

Atención plena a la mente:

La atención plena a la mente se refiere a observar como aparecen y desaparecen los distintos estados mentales: la mente codiciosa o no codiciosa, la mente con aversión o estimable, la mente ignorante o inteligente, la mente distraída o enfocada, la mente desordenada o centrada... Observamos dichos estados mentales a medida que aparecen y desaparecen, junto con el aparecer y desaparecer de la conciencia.

No se puede separar la conciencia de los estados mentales y de los objetos mentales, sin embargo, puedes notar cuando la conciencia está afectada por cualidades mentales negativas como la codicia, el odio, la confusión, la depresión, la agitación; o por cualidades positivas como la generosidad o la paciencia. Simplemente observas mientras cada estado o cualidad aparece, crece, decrece y desaparece. Así cuanto más observas la mente menos sólida te parece. Está cambiando siempre, igual que todo lo que existe. Además descubres que no hay una entidad permanente; ningún yo opera el proyector de la película, todo es flujo, todo está interconectado. Entonces dejas ir, y al dejar ir experimentas la alegría de la libertad y la felicidad, aunque sólo sea por un momento.

Atención plena a los objetos mentales:

Esta es otra manera de describir la práctica de discernimiento que ya estamos llevando a cabo. Los objetos mentales están relacionados con los pensamientos, que aquí se refieren a todas las actividades mentales conscientes.


Podemos practicar vipassana prestando atención a las sensaciones, como hemos visto en los artículos anteriores, o prestando atención a los pensamientos, a los sonidos, a las emociones. Prestando atención a la realidad del momento presente eligiendo sólo una cosa. Porque siempre tenemos emociones, siempre hay pensamientos, siempre hay sonidos, etc. Veíamos como con la atención a las sensaciones estábamos observando la realidad y haciendo un trabajo integral.

Otra forma de realizar la práctica es permanecer atentos a la respiración y cuando experimentemos que surge un pensamiento observar el pensamiento , cuando surja en nuestra conciencia un sonido observarlo, cuando lo que aparezca sea una emoción mirar la emoción. Estar siempre en lo que vaya surgiendo en nuestra conciencia momento a momento. Olvidamos la respiración por un momento y centramos nuestra atención en lo que haya aparecido en la consciencia. Cuando desaparezca regresamos nuestra atención a la respiración, haciendo que nuestra observación sea cada vez más introspectiva. Así es como aparece en el Satipatthana sutra, allí se establece de modo específico que se debe empezar enfocando la atención en la respiración para después pasar a percibir los demás fenómenos físicos y mentales que vayan surgiendo.

Estando presentes los objetos vendrán, y entonces sin expectativas sobre lo que sucederá después, sin intentar manipular o crear la experiencia con nuestra mente, permanecemos con cualquier cosa que suceda, con cualquier cosa que esté presente en este momento.


Pensamientos

Lo que hemos aprendido con la atención a las sensaciones lo aplicamos a cualquier otra cosa. Esta atención tiene que ser imparcial y sin juicio, observando simplemente la realidad del momento presente. Si observamos los pensamientos, no tratamos de analizarlos, ni seguimos su conversación, no los clasificamos como buenos, malos, amorosos, compasivos, deprimentes o de ninguna otra manera, si son amorosos son amorosos, si son maliciosos son maliciosos; lo único que tenemos que hacer es hacernos conscientes de ellos. Cuando los miramos de frente sin reaccionar, estos se van disolviendo, como pasaba con las sensaciones. Vamos pasando de un raudal de pensamientos burdos, a otros cada vez más sutiles con espacios entre medias de no pensamientos, a veces creeremos que no estamos pensando, pero el decirnos "no hay pensamientos" es un pensamiento. En esta fase los pensamientos son tan sutiles que nos parece que no hay pensamientos.

Concierto

Los sonidos los observamos de la misma manera, sin juzgarlos, sin pensar: "que sonido tan agradable" o "que sonido tan desagradable". Sin analizarlos: "este sonido es de un camión", este sonido es de un aparato de radio", "estos son pájaros". Tenemos que escuchar los sonidos como si fuera un concierto, nadie en un concierto está pensando "ahora suena el piano, los violines y la tuba" sino que escucha sin analizar. Tenemos que escuchar con la mente abierta, como si nunca antes hubiéramos escuchado ese sonido, porque en realidad es así, habremos escuchado un sonido de ese tipo, pero ese sonido que estamos escuchando ahora no lo hemos escuchado antes ni lo volveremos a escuchar después. El sonido como las sensaciones y todo lo demás, está constantemente surgiendo y desapareciendo. Decía Heráclito, que nadie podía meter dos veces el pie en el mismo río ni el pie que metemos dos veces en el río es el mismo. Ya hemos visto como todo esta en continuo cambio, esto es lo que tenemos que observar en esta práctica.


Observemos lo que observemos todo se rige por las mismas leyes: anicca, dukkha y anatta, es decir, impermanencia, insatisfacción y no ego o no entidad separada. Si fuéramos capaces de sentir el dolor o el sopor o la depresión en sí mismo, en vez de decirnos "me" duele o "yo" tengo sopor o estoy deprimido, todo cambiaría. Esa personificación da dramatismo, entidad y solidez a lo que no lo tiene.

Emociones

Por lo tanto las emociones las miramos igualmente sin darles entidad, es decir, sin juzgarlas, sin analizarlas, sin apegarnos a ellas y sin rechazarlas. Dejamos que la naturaleza haga su trabajo. Cuando decimos que miramos las emociones o que miramos los pensamientos o lo que sea, no es que tengamos que imaginar nada y mirarlo, es una forma de hablar, sería como estar en la realidad de lo que estamos sintiendo o percibiendo aquí y ahora; no esconderlas o querer escapar de su presencia si son desagradables, y no pretender atraparlas si son agradables, como es habitual. Si lo hacemos así comprobaremos con sorpresa como desaparecen. Ni siquiera tenemos que pensar esta emoción es miedo o es tristeza o es ira, porque no es necesario ponerle nombre a lo que estamos sintiendo. A veces nos sentiremos mal y habrá una mezcla de emociones, ¿qué importa como se llamen estas emociones? Sólo tenemos que estar ahí haciéndonos conscientes de eso que estamos sintiendo.

Monstruos

Pema Chodron, en su libro "Cuando todo se derrumba", habla de una historia que le había pasado a una chica que ella conocía. No sé si me acordaré de todos los detalles porque regalé el libro, pero era algo así. Decía que esta chica soñaba con unos monstruos que la perseguían y la tenían aterrorizada, entonces alguien le preguntó que cómo eran, y ella le dijo que no sabía porque nunca se había atrevido a mirarlos, ella sólo huía de ellos por temor. Esta otra persona le aconsejó que la próxima vez los mirara, y eso fue lo que hizo. La siguiente vez que volvió a soñar con los monstruos dejó de correr, se volvió y los miró cara a cara. Los monstruos poco a poco se fueron transformando, dejaron de ser horrorosos y por último desaparecieron.

Eso es lo que ocurre cuando nos atrevemos a mirar cara cara lo que sea, porque no hay nada sólido que permanezca, todo se está disolviendo momento a momento. Si el miedo continúa es porque lo estamos alimentando, pero él por sí mismo no puede hacer otra cosa que disolverse.


No sé si os habéis dado cuenta pero lo que hacemos en la práctica de vipassana es: no hacer nada, sólo dejar ir y permitir que la naturaleza haga su trabajo. Lo que estamos aprendiendo es a desaprender, a no hacer. Querremos hacer, querremos controlar pero ni siquiera tenemos que desear que se marche, ya que es su naturaleza. Lo único que tenemos que hacer es desarrollar en nosotros atención, porque la ecuanimidad es en realidad no hacer, no tomar partido ni por esto ni por lo contrario. El fin de la meditación es lograr atención plena permanente, al principio es forzada para luego volverse natural. El desarrollo de la concentración hace que el surgir de estos estados mentales se haga más lento y seamos capaces de observarlos más claramente. Pero lo único que hace que se desarmen y no se formen es la atención plena.

La atención plena conduce al discernimiento, a la visión interna clara y sin distorsiones acerca de cómo son realmente las cosas. El propósito verdadero de la atención plena es abrir el ojo de la sabiduría. Este es el secreto último de la paz y la felicidad duraderas.

También practicamos vipassana cuando hacemos prácticas observando solamente una cosa, como con las sensaciones. Por ejemplo meditando solamente en los sonidos, como veíamos más arriba, pero sin dejar nuestra atención en la respiración, sino sólo estando atentos a los sonidos y todo lo demás que surja en nuestra consciencia lo dejamos pasar sin irnos detrás de nada, como ya hemos explicado en artículos anteriores. De la misma manera podemos hacer prácticas de vipassana observando solamente los pensamientos que surgen o haciéndonos conscientes u observando sólo las emociones.

Avalokitesvara

Son distintas maneras de realizar la misma práctica. Aunque la atención a las sensaciones es la práctica más habitual o más conocida de vipassana, Avalokitesvara, el buda de la compasión, se iluminó con la atención en la escucha.


BIBLIOGRAFÍA

- La practica de la atención plena en nuestra vida cotidiana.- Henepola Gunaratana Nayaka Thera.- Ed. Bodhi.

- El cultivo de la atención plena.- Henepola Gunaratana Nayaka Thera.- Ed. Bodhi.


<< ANTERIOR SIGUIENTE >>

Visto 321 veces

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

Autora

  • Monitora de Chi Kung para la salud.…

Buscar en el blog

Artículos

Suscribirse

Introduce tu dirección de correo para recibir los últimos artículos publicados:

 

Síguenos


Dragon comentarios bienvenida


En "El camino del dragón" utilizamos cookies para mejorar la navegación por el blog. Para más información sobre las cookies pulsar en el siguiente enlace Saber más.

Al utilizar este sitio, estás aceptando el uso de cookies. Aceptar