Viernes, 03 Febrero 2017 21:41

Tercer giro a la Rueda del Dharma

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Rueda del Dharma

Como hemos visto en artículos anteriores, se dice, que Buda Sakyamuni dio tres giros a la Rueda del Dharma. El gran maestro Aryadeva describe así estas tres vueltas: La primera enseñanza fue impartida con el propósito de alejar a los discípulos de la acumulación de karma negativo. En la segunda, el Buda mostró como vencer al "yo", que es la fuente de todas las emociones conflictivas. Ésta es la enseñanza acerca de la vacuidad. Y en la tercera vuelta mostró la manera de vencer las actitudes y filosofías que limitan una comprensión perfecta y precisa.

Surgieron dudas entre los discípulos de Buda por parecerles contradictorias las enseñanzas dadas en lo que se entiende como primera vuelta con las de la segunda, en las que se habla más profundamente sobre la Vacuidad. En esta tercera vuelta Buda demostró que no había ninguna contradicción entre ambos tipos de enseñanzas.

Entre los sutras que se consideran pertenecen a esta tercera vuelta de la Rueda del Dharma están: El Sutra de la Esencia del Tathagata (Tathagatagarbhasutra), El Sutra que Desenreda el Pensamiento (Samdhinirmocanasutra), El Sutra del descenso a Lanka (Lankavatarasutra). Lankavatarasutra PDF  

A este tipo de enseñanzas pertenecen las prácticas que trabajan directamente con la Naturaleza de la Mente, como son: Mahamudra, Dzogchen y las prácticas que se realizan en el zen, como el Shikantaza. Estas prácticas, como algunas del dzogchen, puedan proceder a veces de tradiciones anteriores a buda, pero lo que las hace pertenecer a esta tercera vuelta de la rueda del dharma es que se trabaja directamente desde la naturaleza de la mente, es decir, uno se posiciona ya en la meta, por eso no todo el mundo se siente preparado para empezar por estas prácticas. Yo creo que tiene que existir una conexión con este tipo de prácticas en las que tú te sientas cómodo/a haciéndolas. Cada uno sabe con que tipo de prácticas está cómodo y siente que le están ayudando.


Recordemos que la primera vez que Buda "puso en movimiento la Rueda del Dharma", expuso las Cuatro Nobles Verdades; la segunda vez enseñó sobre la Vacuidad y la tercera, sobre la Naturaleza Búdica.

Lama Guendun Rinpoche en su libro Mahamudra dice lo siguiente sobre la naturaleza búdica: La naturaleza de buda es algo ya presente en cada uno de nosotros, nuestra más íntima realidad fundamental. No es algo exterior ni lejano. La obtención del despertar no es una meta imposible en el interior de un futuro improbable. Lo que nos falta es el método, el camino enseñado por el Buda. Siguiendo esta vía, la naturaleza del despertar se manifiesta por sí misma.

La naturaleza de buda es el estado universal de la realidad, esencia omnipresente de todos los fenómenos del samsara o del nirvana. Esta dimensión lo penetra todo y abarca a todos. Además la naturaleza de buda existe individualmente en la mente de cada ser como un potencial de conciencia despierta, todavía no manifestada. Entre la manifestación última y la relativa no hay ninguna diferencia en esencia o en calidad. Son indisociables e indiferenciadas (...)

Si conocemos el camino y lo andamos hasta el final, es seguro que nuestra verdadera naturaleza se hará manifiesta. Puesto que esta naturaleza de buda ya está aquí, no hay necesidad de crear y encontrar nada que nos pueda faltar. Nada hay pues que producir en el interior y nada hay que buscar al exterior. Simplemente hay que decidirse tomar el camino y no desviarse. Entonces la meta es fácil de obtener (...)

Es pues importante tener conciencia de nuestra verdadera naturaleza, que no pide otra cosa que poderse mostrar, siempre que utilicemos los métodos apropiados. Una vez convencidos de la presencia de la naturaleza de buda en nosotros, es fácil entrar en contacto con ella, pues reposa en nuestro propio corazón.

Los velos que recubren la naturaleza de buda e impiden que se manifieste son debidos a las tendencias negativas que controlan la mente bajo el influjo de la ignorancia. Estos hábitos negativos pueden resumirse en tres disposiciones fundamentales: la atracción, la aversión y la indiferencia. Cuando se activan, estas tendencias perturban la lucidez natural de la mente, acometiéndose actos erróneos. (pp. 43 - 45)


Sogyal Rimpoché explica así los tres giros a la Rueda del Dharma


Hasta este momento el planteamiento a seguir había sido la purificación de la mente, evitando las acciones negativas y creando acciones positivas que nos llevaran a la acumulación de mérito. Purificando la mente y liberándola de los oscurecimientos y negatividades. Es el camino de la renunciación, también llamado el camino del sutra.

Las practicas de mahamudra y dzogchen se suelen enseñar al final del camino del tantra, y el planteamiento del tantra es diferente, es el camino de la transformación. Desde el tantra ya no es necesario renunciar a nada.

Por último, en el mahamudra y el dzogchen, no hay que renunciar a nada ni transformar nada. Sólo dejas las cosas tal y como son, sin seguirlas, sin elaborarlas, sin juzgarlas.


Tenzin Wangyal Rimpoché lo explica de la siguiente manera: La metáfora para estos tres caminos es el ejemplo de una planta venenosa. La persona común no puede utilizarla, si la come morirá. Por lo tanto, tratas de evitarla o renunciar a ella; intentas desecharla; la apartas en algún lugar donde los niños no puedan tocarla, donde nadie pueda tocarla y ser dañado por ella. Ese es el camino del sutra, de renunciación.

Un doctor, sin embargo, es alguien con la habilidad y el conocimiento para transformar la planta venenosa. El doctor añade algunas otras plantas medicinales y transforma ese veneno en una medicina que cura la enfermedad. Eso es como el camino del tantra el camino de la transformación.

Pavo real

Sin embargo el pavo real se come el veneno. El pavo real no necesita renunciar a él, ni tratar de cambiarlo o transformarlo. El pavo real se lo come tal como es. Y lo que el veneno le hace al pavo real es que resalta la belleza y el color del animal. Ese sería el enfoque del dzogchen, el camino de la liberación.

A estas prácticas se les llama "la no meditación" porque en las meditaciones del budismo tibetano se utilizan palabras, conceptos y mantras. Recordemos que sus prácticas son prácticas analíticas y el tantra está formado por oraciones, visualizaciones y mantras. Ahora ya no más palabras ni conceptos ni visualizaciones ni mantras.

Ahora se parte del conocimiento no dual, del estado puro y perfecto de la mente desde el principio. El burro y la zanahoria

No hay nada que deba ser alcanzado o realizado. Hasta ahora, como decía Chögyam Trungpa, hemos ido como el burro detrás de la zanahoria, con la esperanza de conseguir algo. Pero no hay nada que se pueda adquirir, porque lo que somos lo somos desde el principio. Ya no necesitamos la zanahoria para avanzar. Ahora se trata de permanecer en la ecuanimidad de ser, más allá de la esperanza y el temor.


Es verdad que se parte de la idea de que ya todo está bien como es, pero para el no despierto eso sólo son palabras, no tiene sentido. ¿Cómo puede admitir alguien que está soñando si no se da cuenta? Por eso no se trata tanto de ir hacia la consecución de un resultado como de darnos cuenta o de caer en la cuenta como se dice a veces en el zen. Esto es lo que se llama el despertar espontáneo o instantáneo, y en realidad es así como es el despertar. Esto ya no es el camino gradual a la iluminación. Cuando uno se despierta de un sueño lo hace de una vez, no tarda tanto en despertarse. Lo que hemos hecho hasta llegar aquí ha sido preparar nuestra mente para este momento, y sí, hemos podido tener experiencias de despertar, que en el zen se llaman kensho, pero hay un momento en el que puedes percibirlo con toda claridad.

Algunos maestros que llevan muchos años enseñando el budismo a occidentales, piensan que podemos practicar esta última parte que antes era secreta y sólo se enseñaba a unos pocos, no porque seamos más listos. Hoy día en este mundo globalizado ya casi no hay diferencia entre orientales y occidentales, todos vivimos una vida muy parecida y tenemos el mismo tipo de información. Pero no es lo mismo el pensamiento de un tibetano siglos atrás que una persona de cualquier país hoy día. Las prácticas del sutra y del tantra requieren tanta dedicación que tendríamos que ser monjes para realizarlas bien, sobre todo el sutra.

Además la práctica no deja de ser secreta porque se enseñe libremente a quien la quiera aprender, en realidad el velo está en el que la recibe. Si no es para él o ella no sentirá el menor interés por aprenderla o no se encontrará con ella o simplemente no la entenderá.


En mi opinión sería bueno empezar practicando samatha, que te permite calmar tu mente, a la vez que vas aprendiendo a estar en una postura adecuada, tranquilo y cómodamente. Después está bien tener toda la información para decidir si te encuentras preparado para una cosa u otra. Quizá te parezca demasiado continuar con las prácticas de la naturaleza de la mente, entonces puedes continuar con otras prácticas. En realidad el sutra y el tantra conducirán tu mente hasta aquí. Uno sabe mejor que nadie desde donde puede partir.

Las prácticas de mahamudra, dzogchen y el zazen te sitúan en este punto donde ya sólo tú puedes darte cuenta, puedes entender lo que eres. Para ello tienes que abandonar todo concepto, toda esperanza y temor. Tienes que soltarlo todo. No hay nada a lo que agarrarse, es un salto al vacío. Para representar esto, el maestro Lin Chi, dijo en una ocasión "si te encuentras con Buda en tu camino, mátalo; si te encuentras al patriarca, mátalo".

El maestro zen Thich Nhat Hanh, hablando de esta famosa frase, dice: Para quien sólo tiene devoción esta declaración es terrible porque lo trastoca todo. Pero su efecto depende de la mentalidad y de las capacidades de quien la escucha. Si la mente es fuerte, tendrá capacidad para liberarse verdaderamente de toda autoridad, sea cual fuere, y cumplir en sí la última verdad. La verdad es la propia realidad, no los conceptos. Si nos aferramos a los conceptos y los consideramos la realidad, perderemos la realidad. Por eso hay que "matar" los conceptos para que la realidad pueda realizarse y revelarse. Matar al Buda es sin duda el único medio para ver a Buda. El concepto que nos hayamos formado de Buda impide ver al propio Buda.


BIBLIOGRAFÍA

- Despertar nuestro buda dormido.- El XII Tai Situpa. Ed. Dharma..

- La Gran Perfección Natural.- Ñoshul Kempo Rimpoché.- Ed. Dharma.

- Mahamudra. El gran sello o la vía del amor y la compasión.- Lama Guendun Rinpoche.- Ed. Imagina.

- Sangha de Thich Nhat Hanh en Valencia  


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