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Dzogchen I

Como decíamos en artículos anteriores las prácticas de Mahamudra y Dzogchen son las últimas prácticas del tantra budista tibetano, y a la vez son un método completo para la iluminación. En este caso vamos a hablar del Dzogchen, traducido como "la Gran Perfección" o "Gran Plenitud", se considera la enseñanza más elevada tanto del Bön ‒religión del Tíbet anterior al budismo‒ como de la tradición Nyingma del budismo tibetano. Aunque también hay prácticas de Dzogchen en la tradición Kagyu. Se le llama "la gran esfera única", y aunque única se describe con tres aspectos: la base, el camino y el fruto. Base porque el fundamento del Dzogchen es el estado primordial de la mente; camino porque es el camino supremo y directo hacia la realización; y fruto porque es la consumación de la iluminación. La práctica esencial de Dzogchen es la "autoliberación": permitir que todo lo que surja en la experiencia exista tal como es, sin ninguna elaboración por parte de la mente conceptual y sin codiciarlo ni rechazarlo.

Kuntuzangpo

En el Bön y en la tradición Nyingma veneran a Kuntuzangpo ‒Samantabhadra en sánscrito‒ como el buda supremo primordial, mientras que en otras tradiciones tibetanas veneran a Vajradhara como Adibuda. A Kuntuzangpo se le representa desnudo y sin ornamentos, como la personificación de la base fundamental, kunzhi.

No nos tiene que extrañar que estas prácticas puedan tener distintas fuentes. En el budismo estas enseñanzas proceden de Buda Sakyamuni y en el Bön de un Buda anterior, el Buda Tonpa Shenrab. Pero una vez que se le quita todo lo que es parte de lo tradicional o lo cultural, se convierten en una enseñanza universal y atemporal. Esta es la enseñanza de los budas de todos los tiempos en cualquier universo.

Por eso hay muchas similitudes entre las enseñanzas bön y las budistas. Además no se puede negar la influencia que ha tenido el budismo en el bön y viceversa, pues no cabe duda que siempre que se impone una religión nueva en algún lugar, queda impregnada de la cultura imperante en ese momento.


Ñoshul Kempo Rimpoché

Dice Ñoshul Kempo Rimpoché en el libro LA GRAN PERFECCIÓN NATURAL: Las enseñanzas de la gran perfección han existido durante miles de años. No es algo que los tibetanos hayan inventado. Existen desde hace mucho tiempo. Los maestros del dzogchen las trajeron de India, pero anteriormente ya existían.(...)

Durante mil trescientos años, los tibetanos se han esforzado intensamente para preservar y mantener estas enseñanzas sublimes y profundas. Hasta ahora, han evitado que desaparezcan. Las pusieron en práctica y muchos de ellos alcanzaron la Iluminación. También las tradujeron. Hicieron todo cuanto pudieron para preservar, practicar y actualizar estas preciosas enseñanzas. Ahora, de repente, están al alcance de todo el mundo, llegan a todos para beneficio de todos. Este es el momento del dzogchen.

El darma es como un elixir puro, como un néctar. Naturalmente, uno tiene la sensación de preservarlo, apreciarlo, protegerlo y compartirlo. Si nadie lo aprecia, estas palabras son como la niebla que se disuelve en el aire; se pierden, desaparecen. Por otra parte, si los que las han escuchado las aplican, las practican y obtienen logros espirituales, extraerán el beneficio completo de estas verdades. Son para todo el mundo. Son para ser transmitidas a otros. No se trata de mantenerlas en secreto, de protegerlas, de guardarlas para uno mismo. Tienen que proliferar y continuar.

La práctica espiritual beneficia a todos. Beneficia al individuo. Beneficia a la comunidad. Beneficia al país. Beneficia al universo. (pp. 102 - 103)

Tíbet

Decimos que buda está en nuestro interior porque la naturaleza búdica impregna y abarca a todos los seres sin excepción. Y de un modo más profundo, la razón por la que decimos que no hay un buda fuera de nuestra mente, es que la mente de buda es la verdadera esencia de nuestra mente, incluso ahora mismo. No está lejos de nosotros. Está en nosotros y es nosotros, es nuestra verdadera naturaleza. Pero, ¿quién lo reconoce y actualiza? ¿Acaso no lo ignoramos continuamente? Parece demasiado bueno para ser verdad, así que no nos lo creemos. Está tan cerca, que ni siquiera lo vemos. Es tan claramente evidente, siempre, que no reparamos en ello. ¿Quién puede reconocer ese buda en su interior? (pp. 118 - 119)

La base fundamental de la naturaleza última de la existencia se la llama la base de dsogpa chempo ‒la gran perfección innata y fundamental‒. Es pura, perfecta y completa desde el sin principio; no carece de nada, está libre de alteración o cambio. No se perfecciona en el nirvana ni se deteriora en samsara. Es por siempre diamantina, trascendente y libre de las limitaciones de causas y condiciones: la gran perfección natural. ¡Emajo! (...)

Un practicante que reconoce la verdadera naturaleza de su propia existencia innata, la naturaleza última de la mente, la gran perfección natural, actualizará en una sola vida, en ese mismo cuerpo en incluso unos pocos años, o aún en meros instantes mentales, la perfecta y suprema Iluminación.

Esta gran perfección natural, esta bondad básica llamada naturaleza búdica, mente búdica o rigpa, es nuestra propia naturaleza. Es nuestro verdadero "continuo mental", guiu en tibetano. Es nuestro propio ser. No es sólo nuestra mente. Es nuestro ser. Es lo que somos. Por eso se le llama el camino veloz, agradable o cómodo. No precisa de muchos esfuerzos, privaciones o austeridades, ni su práctica es de extrema duración, como cuando se dice que hacen falta tres interminables eones para concluir el bodisatvayana. Es en esta vida, en este momento: ahora mismo, el momento instantáneo del dsogchen llamado reconocimiento rigpa. ¡Emajo!

Longchempa, el conocedor de todas las cosas, dijo:

Puesto que las cosas están más allá de bueno y malo,
apego y aversión, adoptar y abandonar,
cuando veo el modo en que los seres están atrapados
en esta manifestación ilusoria y mágica,
¡cómo evitar el reír a carcajadas! (pp. 122 - 123)


Reír a carcajadas


Tenzin Wangyal Rimpoché

El maestro bön, Tenzin Wangyal Rimpoché, dice en su libro MARAVILLAS DE LA MENTE NATURAL: Después de dominar la mente ocupándola en la fijación con un objeto (samatha) y de lograr la concentración relajada a través de la fijación sin objeto, estamos listos para la introducción al estado de contemplación y para escuchar las instrucciones de como permanecer en el estado natural. En la práctica de concentración todavía existe dualismo entre el sujeto que está concentrado y el objeto de concentración, y continúa aún el dualismo entre lo interior (la conciencia dentro de la mente-cuerpo del meditador) y el exterior (el objeto de meditación). Pero en la contemplación no hay sujeto ni objeto: se dice que es como "verter agua en el agua". (...)

Basta con permanecer simplemente en el estado de contemplación, en el que no hay dentro ni fuera y se reconoce que toda realidad "externa" es una proyección del estado interno. (p. 100)

En la contemplación hay una comprensión directa sin conceptos a través de la claridad. Este tipo de comprensión inmediata, que no se atiene al movimiento del pensamiento, puede saber muchas cosas que generalmente están más allá de lo que capta la mente ordinaria. Es una comprensión sin conceptos porque surge directamente de la naturaleza vacía de la mente, del estado primordial que está más allá del pensamiento.

A través de la contemplación podemos tener una experiencia transitoria de la condición única del estado primordial, que siempre es claro, luminoso y perfecto, como el sol que siempre brilla en el cielo pero que puede ocultarse temporalmente tras las nubes. (p. 110)

Y en su libro LA ESENCIA PURA DE LA MENTE, dice: Si nuestro interior se ve oscurecido por buenos o malos pensamientos, es lo mismo; de lo que se trata es de experimentar nuestro verdadero ser más allá de la mente conceptual: esto es Dzogchen. (p. 34)

Si te golpeas la cabeza con una bola de oro o si te la golpeas con una piedra, sientes dolor; no es mejor el golpe del oro que el de la piedra. Si nuestro interior se ve oscurecido por buenos o malos pensamientos, es lo mismo; de lo que se trata es de experimentar nuestro verdadero ser más allá de la mente conceptual: esto es Dzogchen. (pp. 36 - 37)

En todas las tradiciones Dzogchen estas enseñanzas históricamente han sido conservadas muy en secreto, y ciertos aspectos de las enseñanzas han sido compartidos solamente de manera individual, de un maestro a un discípulo. Sin embargo, mi propio maestro Yongdzin Sangye Tenzin Rinpoche me aconsejó que compartiera abiertamente estas enseñanzas para incrementar la posibilidad de su supervivencia.

Desde mi perspectiva, para ayudar a la supervivencia de estas enseñanzas:

1. La pureza de este linaje tiene que ser preservada.

2. La cadena del linaje tiene que permanecer ininterrumpida.

3. Las iniciaciones, transmisiones y especificaciones de las instrucciones tienen que permanecer puras y sin cambios.

4. El conocimiento compartido y la experiencia de Dzogchen tienen que permanecer genuinos.

Hay muchos estudiantes de Dzogchen serios y comprometidos que están siguiendo este camino. Aun así, después de veinte años de enseñar me doy cuenta de que la forma arriba mencionada no es para todos. Ciertamente puedes practicar Dzogchen sin adherirte de manera estricta a la antigua cultura y las tradiciones; puedes despertar tu propia naturaleza verdadera sin seguir un linaje existente o un método de enseñanza: la sabiduría y conocimiento Dzogchen existe en otras formas, y es sin forma.

Yo creo que para la mayoría de los occidentales, la práctica de Dzogchen es la mejor práctica. Ella permite que uno se conecte directamente con el propio ser y realice la propia naturaleza verdadera sin luchar demasiado con todas las formas. (pp. 199 - 200)


BIBLIOGRAFÍA

- LA GRAN PERFECCIÓN NATURAL.- Ñoshul Kempo Rimpoché.- Ed. DHARMA

- MARAVILLAS DE LA MENTE NATURAL.- Tenzin Wangyal Rimpoché.- Ed. BODHI

- LA ESENCIA PURA DE LA MENTE.- Tenzin Wangyal Rimpoché.- Ed. BODHI


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