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Dzogchen III

LA ENSEÑANZA EN CINCO PARTES DE DAWA GYALTSEN

Tenzin Wangyal

Como otros artículos de este blog, este no es un artículo para leerlo de una vez. Estaría bien ver todos los vídeos y, después, tomar cada una de las cinco partes en las que se divide esta práctica e ir asimilándolas una a una. La teoría es un extracto del libro de Tenzin Wangyal EL DESPERTAR DE LA MENTE LUMINOSA.










Tserung Dawa Gyaltsen, fue un maestro tibetano dzogchen de la tradición bön que vivió en el siglo VIII.

Las instrucciones de Dawa Gyaltsen se dividen en cinco partes, que son estas cinco líneas:

Visión es Mente,
Mente es Vacío,
Vacío es Luz clara,
Luz clara es Unión,
Unión es Gozo supremo.

Las personas que han tenido una experiencia clara de la Naturaleza de la Mente no tienen que pasar por estos pasos, pues todos ellos en realidad están unidos en la experiencia. Pero esta práctica es una forma de llevarte de la mano hacia esto que ya está presente en ti ahora mismo. Una cosa fundamental es quitarte de la cabeza algo que quizás hayas oído, como que estas prácticas son muy difíciles y que no estamos preparados para hacerlas. Si te dices eso a ti mismo, terminarás viéndolo así. Visión es mente.

Dice Tenzin Wangyal en su libro EL DESPERTAR DE LA MENTE LUMINOSA: Estas cinco líneas describen el camino hacia la conciencia pura, llevándonos desde la confusión a la gran dicha. Son aplicables en cualquier situación y en cualquier momento.


LA VISIÓN ES MENTE

La visión es mente

El ego sobrevive y se desarrolla por medio de la imaginación. Las apariencias y las historias son el alimento del ego. Si las apariencias se "disolvieran" una tras otra, si reconociéramos que no son tan sólidas como aparentan ser, el ego se iría debilitando más y más. Así que para entender la primera línea de las enseñanzas de Dawa Gyaltsen, "La visión es mente", lo que hacemos es colocar nuestra atención sobre las apariencias creadas por el ego. Empezamos con lo que sucede en nuestra vida, porque es ahí donde solemos enredarnos.(...)

Observa de forma desnuda la imagen que tienes presente, sin conceptos, pensamientos o juicios. Simplemente mírala. Sean cuales sean las sensaciones o sentimientos que surjan, simplemente siéntelos. Mira con una conciencia abierta y desnuda. Esto es ver con el ojo de la sabiduría.

Al hacer esto surge la magia. La conversación y la imaginación del ego, las fantasías del ego, se detienen. Ya no las estás alimentando ni estás involucrándote en ellas. Simplemente sostienes la visión que ha creado el ego en una conciencia pura y abierta. Cuando verdaderamente ves con el ojo de la sabiduría, deja de haber algo sólido que se pueda sostener por sí solo. Aquello que estás sintiendo se disipa.(...)

Lo único que permanece es la mente; el objeto ya no está ahí. Por eso decimos "La visión es mente".(...)

Todo lo que llega a tus sentidos, a tu consciencia sensorial, y los objetos de los sentidos, todo es "visión". (...) No hace falta elegir algún episodio doloroso de tu vida, para poder realizar "La visión es mente". Pero cuando el cuerpo-dolor está presente de forma muy obvia en tu vida, algo te ha elegido a ti. Así que dirige tu atención hacia aquello que estás experimentando en este mismo momento. (...)

Así que es importante observar directamente y de forma desnuda, con el ojo de la sabiduría, desde la apertura. Saber como hacerlo y aplicarlo en la práctica de la meditación es la clave. (...)

¿Cómo puedo yo encontrar esta mente abierta? A través de esforzarme menos. La encuentro cuando relajo el esfuerzo y las resistencias. Esta es la forma de encontrar la mente que está ahí, simplemente presente. Cuando sientas a través de esa mente abierta y veas a través de ella, con una conciencia que no requiere de esfuerzo, experimentarás la disolución del cuerpo-dolor. Las nubes de la mente conceptual solo pueden disiparse a través de la ausencia del esfuerzo. Cuando tengas una confianza más profunda emplearás menos esfuerzo en resistirte al dolor o en crear un estado mental diferente. Vislumbrarás la apertura de la mente que está ya presente, el verdadero refugio. (...)

La práctica de la observación desnuda es simple, pero nuestros hábitos son fuertes y complejos. Una reacción común cuando experimentamos el dolor es separarnos de él y crear una distancia entre nosotros mismos y el dolor. Lo que no logramos reconocer es que el problema es la distancia en sí. Lo que produce la distancia es nuestro miedo a la experiencia. Y mientras permanezcamos distantes nunca nos liberaremos del dolor y del miedo al dolor. (...)

Conectar con el refugio interior de la quietud, del silencio y de la espaciosidad te aporta, en el día a día, la medicina de "La visión es mente". (...)

"La visión es mente" es lo que nos anima a no huir. Tu dolor se puede transformar en dicha. (...)

A medida que haces esto, todas las nubes se van disolviendo.

Cuando eso ocurre, lo que experimentas es la mente en sí. Empiezas a sentir el aspecto luminoso de la mente. Empiezas a sentir a aquél que está viendo. Lo único que está presente es la mente. No existe ningún objeto sólido ahí. Solo está la mente, aquello que está viendo. Esto lo alcanzas simplemente con ser consciente de ello, y no a base de consumir el gran banquete de las palabras y los pensamientos acerca del objeto. La visión es mente. Cuando eres consciente de forma simple, directa y desnuda, el objeto se disuelve y lo que permanece es verdaderamente luminoso, porque la mente es luminosa. Cuando eres consciente de esto te das cuenta de que ese objeto que te inquieta no es otra cosa que la presencia clara y luminosa de la mente. Descubrir esto es una medicina maravillosa.

Ahora estás preparado para la siguiente investigación: ¿qué es la mente?

LA MENTE ES VACUIDAD

La mente es vacuidad

Veíamos que la mente es la que ha creado la imaginación del ego, la visión. Nos damos cuenta de que las cosas no son tan sólidas y reales como nos parecen, pues todo lo que experimentamos no es más que la mente.

Ahora en vez de llevar nuestra atención hacia el objeto, vamos a investigar al sujeto. Mirando de una manera abierta, como hacíamos en "La visión es mente", observamos ahora al que siente miedo, al que está enfadado, al que no le gusta lo que está sucediendo. Antes, lo que desaparecía al mirarlo de cerca era el objeto, la emoción; ahora lo que se libera, lo que desaparece es el sujeto de la emoción.

Dice Tenzin Wangyal: Sientes una liberación. " No soy este dolor. No soy este conflicto. Tengo claridad; estoy abierto". Esa apertura se llama vacuidad. La mente es vacuidad. (...)

Cuando nos damos cuenta de que la imaginación del ego no es lo único que es ilusorio sino que el ego mismo tampoco está ahí, de la forma que nosotros pensamos, nos volvemos libres y surge en nosotros la claridad. (...)

Para realizar "La visión es mente" y "La mente es vacuidad", es necesario observar el cuerpo-dolor, el habla-dolor y la mente-dolor de una forma específica. Esa es la clave. La mente que observa es la conciencia desnuda, que es consciente de ese cuerpo-dolor, de ese habla-dolor y de esa mente-dolor (que construye el ego). (...)

Mira a esa mente que observa esa disolución. Pregúntate quién está mirando. ¿Quién es esa mente? ¿Dónde está esa mente? Mira directamente y de forma desnuda, sin juzgar ni analizar. Al mirar más y más de cerca intentando encontrar al observador, no logras encontrar una mente sólida ahí. No hay nada que encontrar. A medida que sigues observando de forma directa, cualquier sensación de una mente sólida y un observador concreto se disuelve en el espacio y se vuelve vacío. Simplemente siente este espacio vasto e ilimitado. Simplemente sé consciente y conecta con esa apertura. La mente es esa experiencia espaciosa. Sé consciente de ese espacio ilimitado. Descansa en esa conciencia del espacio ilimitado, sin esfuerzo o elaboración alguna. La mente es vacuidad. (...)

Tradicionalmente a ese espacio claro y abierto de la mente se le llama la "madre". A la mente o a la conciencia que reconoce a la madre se le llama el "hijo" o el "niño". En la mente natural, estas dos son inseparables, y cuando reconoces su unión el resultado es una energía dinámica, la cual se vive como la expresión libre y espontánea de cualidades virtuosas. (...) Tu ego, tu cuerpo-dolor, tu habla -dolor y tu mente-dolor, tu sensación de separación y de no pertenencia, todo esto se vuelve la puerta a través de la cual encuentras el verdadero "yo", sagrado y divino, el reconocimiento de tu plenitud tal y como eres en este momento. Sabiendo esto, cuando veas que "La mente es vacuidad", permanece con ese reconocimiento. La meditación es permanecer en la conciencia de esa vacuidad. Esa es la realización y el aliento de esperanza que nos da la segunda línea, "La mente es vacuidad".


LA VACUIDAD ES LUZ CLARA

La vacuidad es luz clara

Nuestros pensamientos y emociones son como las nubes que oscurecen el cielo, ya sean nubes pequeñas o grandes nubarrones. El sol representa la luz y la calidez de la conciencia. Así que por medio de esta práctica de la conciencia aclaramos las nubes de los pensamientos, las emociones, las sensaciones y los recuerdos. Una vez más, estamos aclarando las nubes por medio del método de la observación desnuda. Observamos los pensamientos, las emociones, las sensaciones y los recuerdos con una conciencia desnuda, y observamos al que observa de forma desnuda. Lo que queda es el cielo claro. En esa claridad sin obstrucción del cielo interior es normal que la luz impregne el espacio. Así que la luz del sol es la luz clara de la conciencia. Podemos verlo porque las nubes ya no están presentes: los pensamientos y el que piensa se han disuelto. (...)

Continuamos siendo conscientes de la conciencia misma. Esta luz de la conciencia es lo que reconoce la vacuidad o la espaciosidad. Por eso "La vacuidad es luz clara" es la tercera línea del consejo. (...)

Las enseñanzas nos guían hacia la conciencia de ese espacio, a tener conciencia de ese espacio. Conscientes y conectados, nos volvemos los anfitriones de ese espacio.


LA LUZ CLARA ES UNIÓN

La luz clara es unión

Descubrir el espacio claro interior y reconocer la conciencia de ese espacio es como la luz del sol que penetra un cielo claro y abierto. (...)

El cielo y la luz del sol no están separados; el espacio y la luz no están separados; la apertura y la conciencia no están separadas. Es importante experimentar esta unión, sin separación, para poder descansar en ese estado inseparable de claridad y vacuidad. (...) Ahora con "La luz clara es unión" la instrucción es experimentar la inseparabilidad de la apertura y la conciencia. (...)

Con "La vacuidad es luz clara" ves que la luz impregna la espaciosidad. Ahora somos conscientes de que no hay separación posible entre el cielo y la luz. (...) Que lo sepas o no, no afecta a la naturaleza de la mente en sí. Pero, en tu experiencia propia, el saber esto te permite liberar el sufrimiento, y el no saberlo es lo que te hace enredarte en el engaño. Así que en la práctica de "La luz clara es unión", simplemente sé consciente de ese estado no dual e inseparable. (...) Sé consciente de que no hay separación. Sé consciente de la no dualidad: no existe separación entre la apertura y la conciencia. (...)

Tal como dijimos antes, la apertura es la madre y la conciencia es el hijo o el niño. La apertura (la madre) es la vacuidad. La claridad (el niño) es la conciencia. La apertura es el cielo; la conciencia es la luz del sol. El cielo y la luz del sol no están separados. La apertura no está separada de la conciencia de esa apertura.


LA UNIÓN ES GRAN DICHA

La unión es gran dicha

Desde la unión, desde el reconocimiento de la apertura, surge la dicha. (...)

El no conocerte a ti mismo se llama ignorancia, lo cual es la causa raíz del sufrimiento. Pero en la unión del espacio con el conocimiento del espacio surge una experiencia diferente a ti mismo, un nuevo sentido de ser. Esta nueva experiencia de ti mismo tiene una cualidad profunda de dicha: la dicha de cualidades infinitas. Eso es lo que significa "La unión es gran dicha". La dicha es una de las cualidades que pueden surgir. Las cualidades como el amor, la compasión, la alegría, la ecuanimidad y demás se manifestarán de forma natural desde esa unión, desde esa experiencia de la mente natural. Si sientes la unión, todas estas cualidades se manifestarán de forma natural.(...)

A medida que practicamos la meditación es posible que pasemos por las experiencias de las diferentes capas de la identidad-dolor. Por ejemplo, podríamos tomar conciencia de una sensación de ansiedad o incomodidad. Al notar esto te das cuenta de la presencia del enfado. Si permaneces en la conciencia y le das espacio al enfado, se libera. A medida que esto ocurre es posible que te hagas consciente de un miedo subyacente. Y si diriges tu conciencia desnuda al miedo y le das espacio, a medida que se libera, puede que saborees una tristeza subyacente. A medida que te haces consciente de esa tristeza y le das espacio, se disuelve. Se libera esa tristeza, y llegas a una quietud, un silencio y una espaciosidad mucho más profundos. Una vez que estás en ese espacio y eres consciente de ese espacio, empiezas a tener a tu disposición una cualidad de calidez. Descubrir esto se hace posible porque ya no está oculto tras la identidad-dolor. Esa calidez de la unión es a lo que Dawa Gyaltsen llama dicha. En esa dicha de la unión, la alegría surge de forma natural. (...) Cada vez que se disuelve una experiencia dolorosa surge una cualidad positiva. Esto sucede siempre que permanezcas en esa unión durante el suficiente tiempo. De esta forma descubrimos La unión es gran dicha. (...)

La unión está ahí, la dicha está ahí. El único motivo por el que no lo percibimos en nuestra vida cotidiana es porque ese espacio suele estar ocupado por el cuerpo-dolor, el habla-dolor y la mente-dolor. Es por esto que no sentimos la conexión y no somos conscientes de esa unión. (...)

Nos enredamos mucho con los objetos o con la imaginación que ha creado el ego, y sin embargo, cuando nos damos cuenta de que nos hemos enredado, se disuelven. En ese momento acuérdate de mirar al que está mirando: eso también se disuelve. Se vuelve vacío. ¿Acaso todo está vacío? No, es luz clara. Logramos la experiencia de la conciencia. Existe la posibilidad de engancharnos a lo vívido de nuestra experiencia, y por eso decimos "La luz clara es unión". No hay separación alguna entre la vacuidad de la experiencia y lo vívido de la experiencia. (...) Una vez que sientes la dicha (de la unión) es importante no aferrarte a ella; simplemente aprecia la transformación. Podrás transformar todas tus experiencias de sufrimiento y dolor con tal de que observes tu experiencia directamente con una consciencia desnuda, dándole espacio a tu experiencia de calidez y confiando en la conciencia abierta.


BIBLIOGRAFÍA

- EL DESPERTAR DE LA MENTE LUMINOSA.- TENZIN WANGYAL RINPOCHE.- Ed. GAIA


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