Viernes, 28 Abril 2017 12:46

El dios y la diosa o la dualidad en el paganismo

Escrito por

Dios y Diosa

A lo largo del tiempo y en las diferentes culturas, hemos tratado de volver a la Unidad en esa incansable búsqueda de nosotros mismos, con esa sed que solo puede calmar la fuente primordial. Lo hemos visto en el Tao, en el budismo, en el cristianismo católico con San Juan de la Cruz y entre los musulmanes sufís con Rumi. Unas de las enseñanzas que se conservan y se han transmitido de forma ininterrumpida durante más tiempo son las budistas. La mayoría de las técnicas de meditación o de las terapias que se utilizan hoy día en occidente son prácticas de meditación budistas, a veces mezcladas con otras cosas. El sufismo también tiene esta parte de enseñanza que nos devuelve a lo que somos. En el hinduismo tiene que existir también aunque yo lo desconozco. Y en el cristianismo existió al principio con los primeros cristianos, los gnósticos. Después de la muerte de Jesús sus seguidores se separaron en diferentes sectas, en las que defendían doctrinas a veces muy diferentes; y cuando el cristianismo se convirtió en un instrumento de poder en manos de la élite imperante de ese momento –en el siglo IV– con el emperador Constantino I, seguramente estas enseñanzas secretas o iniciáticas ya se habrían perdido.

En realidad este tipo de enseñanzas ha existido siempre. En las religiones había una parte pública o exotérica, que era para todo el mundo, y una parte esotérica, secreta, que podían recibir muy pocos, solo los que estuviesen preparados. El hecho de que estas enseñanzas las conocieran muy pocas personas ha hecho que a veces se perdieran. Y otras veces cuando la religión se ha corrompido, poniéndose en manos del poder y siendo instrumento de sometimiento, simplemente ha desaparecido. Pero este camino es algo tan natural, que lo puedes andar por ti mismo si estás preparado. Es difícil aun teniendo alguien que te guíe, pero se dice que cuando el discípulo está preparado aparece el maestro, y esto lo que quiere decir es que si estás preparado encuentras el camino de vuelta a casa.

En las antiguas religiones existía, como ya hemos dicho, una parte pública, que era para todos, y lo que ha llegado hasta nuestros días de estas religiones es esta parte pública. De la parte secreta no sabemos nada. Incluso de la parte pública sabemos muy poco.

En esta época han surgiendo movimientos como la wicca, el nuevo druidismo y otros, que tratan de recuperar estas religiones antiguas, que el cristianismo llamó paganas, no tanto en el sentido de adorar a unos dioses determinados sino más bien respetando la sacralidad de lo que estos dioses representan, que son las fuerzas de la naturaleza y la naturaleza en si.


Existe una necesidad de volver a la naturaleza, de cuidarla y respetarla. Sanando y cuidando la Tierra nos estamos sanando y cuidando a nosotros mismos. Según nos vamos haciendo más conscientes nos vamos dando cuenta de la Realidad, y esta no es otra que, todas las formas que contiene el planeta son el propio planeta, como no podía ser de otra manera. La conciencia de cualquier ser es la conciencia de la Tierra y su cuerpo es la propia Tierra, que toma formas diversas, y al morir se descompone en sus elementos: oxígeno, carbono, hidrógeno, nitrógeno, etc; para volver a tomar otra forma. De hecho estamos continuamente intercambiando nuestras moléculas con las del exterior: comiendo, respirando, etc. Nos creemos que somos algo separado del planeta y que somos superiores a él, lo vemos como en frente de nosotros. Pero la realidad es muy diferente, puesto que nosotros somos el planeta. En realidad hablar de mi conciencia, tu conciencia, la conciencia de la Tierra o la conciencia de la Luna, es una forma de hablar, pues la conciencia es universal porque es única. En el mundo de las apariencias existen las diferencias y eso está bien, aunque en importancia somos iguales, esto es lo que enseñan las religiones de la diosa y las religiones ancestrales que respetan al Gran Espíritu. El poner al hombre en el centro de la creación, como si todo se hubiese creado para que él lo use a su antojo, a sido la obra del patriarcado.

 
Helios Selene Sol y Luna Yin y Yang
 

La unión de la dualidad en estas religiones debió de estar representada por la unión del dios, que representa: el cielo, el sol, la luz, el día, la energía masculina, la expansión, el intelecto o la mente de la cabeza; y la diosa, que representa: la Tierra, la luna, la oscuridad, la noche, la energía femenina, la gestación, el misterio oculto, la mente de las entrañas o del caldero. Así como el yin y el yang forman el Tao o la totalidad, el dios y la diosa unidos forman la Unidad de lo que Es. En la mitología griega Helios, dios del sol y de la luz, se casó con su hermana Selene, diosa de la luna.


Hermes Trimegisto

Dice la Tabla Esmeralda:

Y así como todas las cosas provinieron del Uno, por mediación del Uno, así todas las cosas nacieron de esta Única Cosa, por adaptación.

Su padre es el Sol, su madre la Luna, el Viento lo llevó en su vientre, la Tierra fue su nodriza...

El punto cuatro de Los Siete Principios Herméticos dice:

Todo es dual; todo tiene polos; todo tiene un par de opuestos; semejante y desemejante son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado: los extremos se encuentran; todas las verdades no son sino medias verdades; todas las paradojas pueden ser reconciliadas.


El Todo se ha dividido y separado para poder contemplarse, para bailar, y escuchar esta danza de las estrellas, para visualizar la belleza, mirándose como en un espejo. Pero según se divide y expande se va olvidando de quien es, y al mirar al espejo y ver la inmensidad de su propia creación no se reconce y siente miedo. Entonces se pregunta: ¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? ¿Quién soy yo? Pero como Alicia en el país de las maravillas, la única que se ha perdido es la imagen del espejo, la verdadera Alicia sigue en su casa durmiendo plácidamente y segura.

La conciencia de cada uno de nosotros observando lo que le enfrenta —el mundo– no es más que el universo observándose a sí mismo. Y el despertar es darse cuenta de esto, es caer en la cuenta de que tú eres el universo que ves, que tú eres la conciencia del planeta del que formas parte. Tú eres el dios y la diosa. Tú te creas a ti y a tu mundo cada día. Esta es la causa por la cual si tú cambias, cambia el mundo que te rodea.

Solo llegamos de verdad a esta conclusión y lo integramos, cuando lo experimentamos por nosotros mismos. La experiencia de otros solo nos sirve de guía para encontrar nuestro propio camino. Nadie puede calmar la sed de otro bebiendo por él.



Si estamos leyendo esto es porque hasta cierto punto sabemos que esto es así, y creo que es urgente cambiar nuestra forma de pensar y nuestra forma de actuar. Esta sociedad patriarcal vive en el sueño de creerse superior a la naturaleza y creer que puede dominarla, sin darse cuenta que se está destruyendo a sí mismo. Es urgente superar de una vez esta manera tan violenta y perjudicial de pensar, y comprometerse con un pensamiento más amoroso y compasivo, de igualdad y respeto por nosotros mismos y por el mundo que nos enfrenta.

Diosa

La vuelta a las religiones que veneran a la diosa, son hoy día la medicina que necesita este planeta y por ende la medicina que nos permitirá reponernos. Es fácil comprobar como a medida que vamos contaminando y aniquilando el planeta van apareciendo nuevas enfermedades y hay más enfermos. Si el planeta se enferma nosotros moriremos, y entonces se repondrá en otras formas menos dañinas.

Festejar la vida

El sacrificar esta vida esperando una recompensa en la vida futura o dándole más importancia a la vida siguiente, es decir, asumiendo que el tiempo es lineal, que tiene un principio y tendrá un fin. Esto es parte de este pensamiento patriarcal. En las religiones de la diosa se aprende a vivir el momento presente, se asume la sacralidad de la vida aquí, ahora y siempre. Se festeja la vida, y también la muerte como parte del proceso de la vida. Y se celebran las festividades de la Rueda del Año para que no se nos olvide que el tiempo es circular. Se muere en esta forma para renacer en otra nueva. La conciencia es universal, no puede morir porque nunca ha nacido, como se dice en el budismo, es desde el sin principio.


Rueda del año


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