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Medicina tradicional china desde occidente

• Secuencia de lectura: El Hombre entre el Cielo y la Tierra > Medicina tradicional china desde occidente > La teoría de las cinco fases en la medicina china > Fase Madera > Fase Fuego > Fase Fuego II


Medicina tradicional china

La medicina tradicional china (de ahora en adelante MTCh) podríamos decir que es una medicina holística porque abarca la totalidad. Esta medicina lo que ve es un conjunto relacionado; y observa esta relación no sólo entre las distintas partes del cuerpo sino también con las emociones, con el estilo de vida del paciente, con su entorno y el universo. Podemos decir que en este tipo de medicina no puede existir el médico especialista, porque aunque este llega a profundizar mucho más en el conocimiento de la parte, se abstrae del conjunto, y esto rompe el planteamiento de este tipo de filosofía, que ve al hombre integrado en el universo.

La MTCh reconoce al universo como un campo de energía y todo cuanto contiene no es más que la manifestación de dicha energía en diferentes formas. Todas estas formas componen un universo ordenado; en el sentido que tiene la palabra cosmos, que viene del griego y significa orden, un orden que es opuesto a caos. Por lo tanto todo está relacionado entre sí y todas las formas son mutuamente dependientes en esta unidad no dividida llamada Tao. A la vez ve al hombre como una réplica de este universo, como un microcosmos. Esta medicina lo que trata es de mantener el cuerpo dentro de esta armonía , y por lo tanto la enfermedad se produce cuando la energía de la persona entra en desarmonía. Así que, para mantenernos sanos deberemos adaptarnos continuamente a los cambios que se producen, tanto dentro como fuera del cuerpo. La mente no se considera algo separado del cuerpo; pensamientos y emociones forman parte de ese conjunto, y son causa directa de la posible desarmonía.


Harriet Beinfield y Efrem Korngold, ambos médicos de medicina occidental y MTCh, en su libro ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA, dicen: La filosofía occidental era más afín a la oriental hasta el Renacimiento del siglo diecisiete, cuando nuestra civilización revolucionó su pensamiento. Fue entonces cuando la filosofía científica empezó a considerar a las personas como independientes de los sistemas vivientes que los rodeaban y asumió que podíamos dominar y explotar la naturaleza sin ser afectados por ello. Escapamos de nuestra dependencia y de nuestro vínculo con el mundo natural, persiguiendo ser invulnerables, invencibles e inmortales. Cuatrocientos años más tarde muchos de nosotros nos lamentamos de tal actitud, conscientes, como lo expresa el antropólogo Gregory Bateson, de que "un organismo que destruye su ambiente se destruye a sí mismo".

La supervivencia largo tiempo mantenida de nuestras especies ha sido puesta en peligro debido a una codicia desenfrenada por las ganancias a corto plazo asociada al falso postulado de la autonomía de nuestra civilización respecto de la naturaleza. (...)

Nos vemos obligados a reconocer que lo que parecía independiente afecta a un patrón y se incluye dentro de él, y nos damos cuenta, como señala Bateson, de que "los patrones están conectados". Aún con resistencias empezamos a considerar la idea de que puede ser necesario trascender el pensar únicamente en nosotros mismos como entidades con intereses privados (estados-naciones, grupos corporativos, personas individuales) y en vez de eso contemplarnos a nosotros y al mundo como un único sistema orgánico. (pp. 19 - 20)


El matemático francés René Descartes, en la primera mitad del siglo diecisiete, marcó la revolución científica en occidente. A partir de entonces empezó a verse al hombre como separado de la naturaleza, y asemejó el funcionamiento del cuerpo al de una máquina: "No veo ninguna diferencia entre las máquinas construidas por los hombres y los diferentes cuerpos que la naturaleza produce por sí misma". Tampoco se puede tener en cuenta ningún proceso que no sea material y medible, todo lo que no se conoce no existe, se niega. También separó la mente de la materia: "No hay nada en el concepto del cuerpo que pertenezca a la mente, y nada en la mente que pertenezca al cuerpo".

El separar y dividir nos ha permitido conocer más profundamente cada sistema del cuerpo, cada órgano, cada parte cada vez más pequeña. Pero esta especialización es a la vez la que nos ha hecho perder la visión de la totalidad, de las relaciones que hay entre las partes y de la importante comprensión de la armonía del conjunto.

A diferencia de la medicina occidental, la MTCh no cura enfermedades cura a enfermos. Se han hecho estudios donde un médico de medicina occidental diagnostica, tras reconocer a los pacientes y hacerles distintos tipos de pruebas, que estos padecen una misma enfermedad determinada, y por lo tanto su tratamiento es el mismo. Después se han trasladado a estos pacientes para que los reconociera un médico de MTCh, y este, después de reconocerles ha encontrado en cada uno una causa distinta de su enfermedad y a cada uno le ha prescrito un tratamiento diferente.

Otro ejemplo que ilustra que la MTCh cura enfermos y no enfermedades lo da Daniel Reid, en su libro EL TAO DE LA SALUD, EL SEXO Y LA LARGA VIDA, dice: Por ejemplo, entre los síntomas de una afección hepática se encuentran la visión borrosa, la depresión crónica y los trastornos estomacales. En Occidente, un paciente que presentara estos síntomas en apariencia dispares tendría que visitar a un oftalmólogo por la visión borrosa y ponerse unas gafas que no le hacen falta, visitar a un especialista del estómago por sus trastornos gástricos y tomar medicamentos que sólo eliminan los síntomas sin curar la causa, y, finalmente, visitar a un psiquiatra por la depresión crónica. (p. 259) El especialista en medicina china tratará la causa de la dolencia hepática, es decir, tratará de restablecer el orden o equilibrio en los canales energéticos de ese microcosmos que es el paciente y el resto se restablecerá junto con el hígado. Su cometido no será el quitar los síntomas para que el paciente se sienta bien, sino que los síntomas irán desapareciendo de forma natural.


La MTCh es sobre todo una medicina preventiva. En esto también es muy diferente a nuestra medicina occidental; si nosotros vamos a nuestro médico de cabecera y le decimos que no nos sentimos bien, pero todavía no tenemos síntomas de padecer ninguna enfermedad, el médico no nos podrá ayudar, porque él trata enfermedades, y si persistimos en este malestar nos diagnosticarán una enfermedad psicosomática, que es tanto como decir que no tiene una base física y, por lo tanto, que no conocen su procedencia, aunque lo de "no conocer" no se admite, y queda como un mal funcionamiento de nuestra mente que siente lo que no sería lógico que sintiera porque no hay una razón física o material para las molestias que estamos teniendo. Ya decíamos antes que desde Descartes todo lo que no se ve no existe. Sin embargo la base de la MTCh es tratar de que la persona no llegue a enfermar, y si el médico no lo logra será un fracaso para él. El Nei Jing, un libro clásico de medicina china escrito en el siglo II a. C., dice: Mantener el orden en vez de corregir el desorden es el principio fundamental de la sabiduría. Curar la enfermedad después de que ha aparecido es como cavar un pozo cuando uno ya tiene sed, o como forjar las armas cuando la guerra ya ha comenzado.


Médico

Hasta principios del siglo XX, en China, las personas que tenían una posición acomodada disponían de un médico que les visitaba de forma regular. Este entrevistaba y reconocía a cada uno de los miembros de la familia, y dependiendo de lo que observaba les prescribía el tipo de alimentación que les convenía a cada uno, si debían de tomar alguna receta de hierbas, el tipo de ejercicio físico y cuando hacerlo o cualquier otra recomendación que fuera necesaria. Estas prescripciones que los pacientes seguían les debían mantener sanos, y mientras esto era así el médico cobraba su remuneración fija. ¿Pero qué ocurría si algún miembro de la familia se ponía enfermo?, pues que el médico tenía que tratarlo y hasta que no volviera a recuperar la salud no cobraba.

Recetas medicina china

Algunos se preguntarán cómo se puede prevenir individualmente la enfermedad. La MTCh trabaja con el chi (energía), busca la desarmonía del chi en sus canales ‒en occidente los llamamos meridianos‒ que con el tiempo puede afectar a la estructura física, y pone los medios para que la persona conserve la fortaleza y el equilibrio en su energía, así la enfermedad no tendrá posibilidades de producirse. Esta anticipación le permite detener la enfermedad antes de que se desarrolle. Sin embargo una vez que se ha producido el daño estructural, la MTCh no tiene los medios para localizar un carcinoma maligno o una infección bacteriana determinada. Continuando con el libro anteriormente citado ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA: Claude Bernard, un médico francés de finales del siglo XIX, afirmaba que el medio interior, el estado de la persona, era el factor crítico de la salud y de la enfermedad. Esta posición quedó eclipsada cuando Louis Pasteur expuso su teoría de los gérmenes, declarando que el ataque externo de los microbios era más significativo que el terreno o el clima en el que se desarrollaba la enfermedad. El foco de atención se trasladó desde el estado del organismo al patógeno agresor, de la persona a la enfermedad. Este cambio ha llegado a caracterizar la medicina occidental, a pesar de que en su lecho de muerte Pasteur susurrase que Bernard tenía razón. (p. 59)

En el libro anteriormente citado del TAO, Daniel Reid dice: Rudolf Virchow, pionero de la patología celular en el siglo XVIII, dijo lo siguiente a propósito de la enfermedad:

Si pudiera vivir mi vida de nuevo, la dedicaría a demostrar que los gérmenes buscan su hábitat natural ‒los tejidos enfermos‒ en vez de ser la causa de la enfermedad del tejido. Por poner un ejemplo, los mosquitos buscan el agua corrompida, pero no son la causa de que el agua se corrompa. (p. 261)

Si mantuviéramos el cuerpo-mente sano y equilibrado difícilmente sería atacado por ningún tipo de microorganismo, con los que convivimos y compartimos este planeta desde que nacemos.


Como vemos nada tiene que ver el punto de vista de nuestra medicina con la MTCh. En occidente, por desconocimiento, se tiende a ver a esta milenaria medicina como una superstición; aunque estos médicos tienen muchos más años de preparación y estudio que los médicos occidentales, y llevan más años teniendo estudios reglados de medicina; en el año 629 se fundó la primera academia de estudios médicos en China, doscientos años antes de que en Salerno, Italia, se fundara la primera escuela de medicina de Europa. En China no han tenido el mismo problema en reconocer la validez de la moderna medicina y se da el caso de que en muchos hospitales tienen profesionales de los dos tipos de medicinas, así pueden actuar unos u otros dependiendo de las circunstancias.

 

AcupunturaTui na

 

En realidad estos dos tipos de medicinas se pueden ver como complementarias en vez de como antagónistas, como el yin y el yang, lo que no tiene una lo tiene la otra. La medicina occidental es mucho más agresiva, basta con leer el prospecto de cualquier fármaco para ver todas las contraindicaciones y efectos secundarios que tiene. La MTCh utiliza métodos más naturales y por lo tanto no agresivos: alimentación, hierbas, acupuntura, ejercicios de Qi Gong, tuina (un tipo de masaje), helioterapia. Por lo cual en la mayoría de los casos sería recomendable utilizar estos métodos que se sabe son eficaces y dejar los más agresivos para problemas más graves en los que la MTCh es menos eficaz, como puede ser el caso de una cirugía o de una infección bacteriana o un tratamiento de choque en caso necesario. La tecnología que poseen los hospitales occidentales es muy práctica a la hora de diagnosticar diferentes problemas; en realidad sin ella muchos casos no se podrían verificar con precisión. Por otro lado, lo que nosotros en occidente entendemos como medicina preventiva se queda en pañales comparándola con la MTCh, que es mucho más eficaz porque además de las recomendaciones generales, sobre todo da instrucciones específicas para cada persona, pues lo que le va bien a uno no tiene porque servirle a otro, cada persona es diferente, si no fuera así todos enfermaríamos de las mismas cosas en las mismas circunstancias, y vemos que eso no sucede.

Qi gong

Se podría pensar que si a cada persona se la tuviera que tratar individualmente de forma preventiva no habría profesionales suficientes, pero en realidad ahora se tiene que tratar también a la mayoría de la gente porque casi todo el mundo padece de algo o enferma con facilidad más de una vez al año. Tratar a pacientes sanos y evitar que enfermen es más eficaz y más barato para los sistemas de salud pública, y los sistemas privados no perderían clientes.

 

Otro problema es que los occidentales no nos sentimos responsables de nuestra propia salud. Cuando en el pasado se revolucionó el mundo científico y con él la medicina, se le dio todo el poder de la curación y la salud al médico, y nosotros relajamos nuestra responsabilidad. Esto no debería ser así y cada uno de nosotros tendríamos que responder de nuestra propia salud. Debería haber formación básica al respecto desde pequeños, de manera que uno supiera qué le viene bien comer o qué debe de hacer específicamente, aprendiendo a ajustar los cambios que se producen al restablecimiento del orden en su microcosmos, y no caer en el engaño de una publicidad que te hace consumir determinados productos que no tienen las cualidades que dicen tener o tienen efectos dañinos que ocultan. Por supuesto que con esta idea no trato de que todos nos convirtamos en médicos, ni mucho menos, lo que trato de decir es que debemos de recuperar la responsabilidad que no deberíamos haber perdido y tratar de mantenernos sanos, con una formación en la que aprendamos cosas básicas y fundamentales, como que los antibióticos no son eficaces si no hay una infección por bacterias y muy perjudiciales si se abusa de ellos, o que muchas de las medicinas que nos tomamos no sirven para la curación de la enfermedad que tenemos sino sólo para quitarnos los síntomas; y así podamos elegir si tomar mejor alguna de las recetas herbales que sí pueden tener efecto curativo aunque no nos desaparezcan tan rápidamente los síntomas. Cuando desaparecen los síntomas vivimos la ilusión de que ya estamos bien, pero son esos síntomas los que necesitamos para saber que tenemos que recogernos y descansar y así darle ocasión al cuerpo de curarse, que es el que en realidad hace el trabajo.

Lo que hace el médico, de cualquier tipo de medicina, es poner los medios para que la persona pueda curarse. En realidad nadie cura a nadie, sino que es el cuerpo el que tiene el poder de curarse a sí mismo. Y de esa misma manera es el cuerpo el que se enferma.

Para que esto sea eficaz no basta con que cada uno tome la responsabilidad de su salud, sino que la Administración del Estado de cada país debería velar por salvaguardar la salud de las personas por encima de los intereses de las grandes empresas y de los intereses particulares de sus políticos; e incluso aunque a corto plazo afectase a la economía del país, a la larga se haría rentable un lugar donde la gente esté sana y no necesite costosos tratamientos médicos.

Hoy día la gente no se siente segura. Verdaderamente no estamos seguros de que los alimentos que comemos, el agua que bebemos o el aire que respiramos no nos esté produciendo alguna enfermedad. Hemos llegado a esto porque lo único importante en esta sociedad es el dinero, la ganancia a corto plazo, todo se lee en cifras macroeconómicas. Los políticos corruptos no se preocupan de otra cosa más que de acumular desenfrenadamente dinero y posesiones; no creo que en su cabeza entre el ocuparse de los intereses de los ciudadanos; después manipulan a los votantes metiéndoles miedo y diciéndoles que si ellos no están allí para protegerles vendrán otros que les harán pasar hambre. Es como decir "no os fijéis en lo que robamos porque os estamos protegiendo". Han descubierto lo fácil que es manipularnos por medio del miedo. Lo malo es que este problema está afectando directa o indirectamente en nuestra salud. Aunque toda la culpa no es de estos políticos, sino que de nuevo, tendríamos que implicarnos más y tomar un papel más activo en la sociedad. Los gobiernos de cada país no son más que el reflejo del pueblo al que representan, y creo que muchos no nos queremos mirar en ese espejo, por eso decimos que "no nos representan". Pero todo está sujeto al cambio, intentemos que este cambio sea a mejor; una sociedad responsable es una sociedad saludable.


Poniendo nuestra visión en construir y mejorar tengo que decir, que la unión de los dos tipos de medicina es algo que ya se está probando en algunos países y puede que esté sentando las bases de la medicina del futuro.

Daniel Reid dice: Chen Li-Fu, presidente del consejo de dirección del China Medical College, habla en nombre de todos los científicos médicos progresistas y los profesionales de la medicina más interesados en la salud y la longevidad de la población que en su orgullo y su beneficio personal:

En Taiwan, la medicina occidental y la china desempeñan hoy en día un importante papel en la moderna sociedad. Ambas tienen sus respectivas ventajas y limitaciones. Tanto los médicos tradicionales como los occidentales deben abandonar sus prejuicios y valorar las diferencias entre sus dos sistemas. Deben atesorar el sentido común que ambos sistemas comparten, desechar lo que es inútil o perjudicial y trabajar por el pleno crecimiento y desarrollo de los mejores aspectos de ambos sistemas, a fin de incorporarlos a los dos en la creación de una nueva ciencia medica. (p. 280)

Debemos ir hacia una medicina más acorde con las leyes de la naturaleza que es nuestra casa, sin renunciar a los avances científicos no dañinos con los demás seres y la naturaleza en general. Es importante que recuperemos el sentido de pertenecer a un sistema universal del que no nos podemos separar porque es lo que somos y pensar otra cosa es un despropósito y una entelequia. Por eso es tan importante avanzar hacia una sociedad menos egoísta, más igualitaria y compasiva con los demás. Así caminaríamos en el sentido de lo que es el Cosmos, es decir, hacia lo que en realidad somos: una unidad ordenada.


Naturaleza


BIBLIOGRAFÍA

- ENTRE EL CIELO Y LA TIERRA.- Harriet Beinfield y Efrem Korngold.- Ed. La liebre de marzo.

- EL TAO DE LA SALUD, EL SEXO Y LA LARGA VIDA.- Daniel Reid.- Ed.- Urano.


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