Regreso a la unidad - San Juan de la Cruz (1542-1591)

San Juan de la Cruz

Su nombre era Juan de Yepes Álvarez, nació en Fontiveros (Ávila) en el año 1542. Poeta y religioso místico cristiano del renacimiento español. Fue reformador de la Orden de Nuestra Señora del Monte Carmelo y fundador de la Orden de los Carmelitas Descalzos con Santa Teresa de Jesús.

En su obra se puede apreciar, como en la de otros místicos cristianos y no cristianos, el camino de regreso a casa. Y como el místico musulmán Yalāl ad-Dīn Muhammad Rūmī (1207-1273), la descripción de este camino a través de los distintos estados y moradas hacia la completación indescriptible de la Unidad o la unión con el Amado. Esa unión amorosa de la dualidad en un solo cuerpo es la unión del Yin y el Yang, es la unión de la dualidad representada en el budismo tibetano por el tantra.

Samantavadra con consorte (Tantra tibetano)

Aquí ya no es necesaria la oración, puesto que en ella hay dualidad: el que reza y la deidad a la que se eleva dicha oración. En la contemplación el que contempla y lo contemplado se terminan uniendo, no existiendo ya el que contempla ni lo contemplado. Cuando no hay dualidad no hay pensamientos ni conceptos, solo Ser. Y aunque nada se puede explicar, el que lo experimenta sabe que dicha experiencia no le pertenece, así que trata de compartirla con los demás de la mejor manera que puede para que otros puedan también despertar a esta Realidad.

 

Entréme donde no supe,
y quedéme no sabiendo,
toda sciencia trascendiendo.

Yo no supe dónde entraba,
pero, cuando allí me vi,
sin saber dónde me estaba,
grandes cosas entendí;
no diré lo que sentí,
que me quedé no sabiendo,
toda sciencia trascendiendo.

De paz y de piedad
era la sciencia perfecta,
en profunda soledad,
entendida vía recta;
era cosa tan secreta,
que me quedé balbuciendo,
toda sciencia trascendiendo.

Estaba tan embebido,
tan absorto y ajenado,
que se quedó mi sentido
de todo sentir privado;
y el espíritu dotado
de un entender no entendiendo,
toda sciencia trascendiendo.

El que allí llega de vero,
de sí mismo desfallece;
cuanto sabía primero
mucho bajo le parece;
y su ciencia tanto crece,
que se queda no sabiendo,
toda sciencia trascendiendo.

Cuanto más alto se sube,
tanto menos se entendía
que es la tenebrosa nube
qué a la noche esclarecía;
por eso quien la sabía
queda siempre no sabiendo,
toda sciencia trascendiendo.

Este saber no sabiendo
es de tan alto poder,
que los sabios arguyendo
jamás le pueden vencer;
que no llega su saber
a no entender entendiendo,
toda sciencia trascendiendo.

Y es de tan alta excelencia
aqueste sumo saber,
que no hay facultad ni sciencia
que la puedan emprender;
quien se supiere vencer
con un no saber sabiendo,
irá siempre trascendiendo.

Y si lo queréis oír,
consiste esta suma sciencia
en un subido sentir
de la divinal Esencia;
es obra de su clemencia
hacer quedar no entendiendo,
toda sciencia trascendiendo.


MONTE DE PERFECCIÓN

SMonte de Perfección


MODO PARA VENIR AL TODO

Para venir a lo que no sabes,
Has de ir por donde no sabes.
Para venir a lo que no gustas,
Has de ir por donde no gustas
Para venir a lo que no posees,
Has de ir por donde no posees.
Para venir a lo que no eres,
Has de ir por donde no eres.

MODO DE TENER AL TODO

Para venir a saberlo todo,
No quieras saber algo en nada.
Para venir a gustarlo todo,
No quieras gustar algo en nada.
Para venir a poseerlo todo,
No quieras poseer algo en nada.
Para venir a serlo todo,
No quieras ser algo en nada.

MODO PARA NO IMPEDIR AL TODO

Cuando reparas en algo,
Dejas de arrojarte al todo.
Porque para venir del todo al todo,
Has de dejar del todo al todo.
Porque si quieres tener algo en todo,
No tienes puro en Dios tu tesoro.

INDICIO DE QUE SE TIENE TODO

En esta desnudez halla el
espíritu quietud y descanso,
porque como nada codicia, nada
le impele hacia arriba y nada
le oprime hacia abajo, que está
en el centro de su humildad.
Que cuando algo codicia,
en eso mismo se fatiga.


En su Subida al Monte Carmelo, aclara que para llegar a la divina luz de la unión perfecta no hay ciencia humana que lo pueda saber ni decir "solo el que por ello pasa lo sabrá sentir, más no decir".

Con el dibujo del Monte de Perfección trata de dejar claro que hay que desembarazarse tanto de lo temporal o mundano como de lo espiritual, siguiendo el camino de en medio.

Trata de como podrá un alma disponerse para llegar en breve a la divina unión. Da avisos y doctrina, tanto a los principiantes como a los aprovechados, para que sepan desembarazarse de todo lo temporal y no embarazarse con lo espiritual…

Tanto hay que evitar la persecución de los bienes de la tierra: gusto, libertad, honra, descanso. Como en el de los bienes del cielo: gloria, seguridad, gozo, consuelos, saber.

En su lugar el camino central de la perfección tiene una palabra repetida: nada, nada, nada, nada, nada. Para andar este camino no hay que estar en ninguna cosa; ni buena ni mala; ni mundana ni celestial.

En la cima podemos leer: "Sólo mora en este monte la gloria y honra de Dios".


LA NOCHE OSCURA

Esa Noche oscura no es algo negativo sino más bien se puede entender como un renacimiento o segundo nacimiento, como dar a luz. Se dice dar a luz porque se viene de la oscuridad.

En una noche oscura
con ansias, en amores inflamada,
¡oh dichosa ventura!,
salí sin ser notada,
estando ya mi casa sosegada.

A oscuras y segura,
por la secreta escala, disfrazada,
¡Oh dichosa ventura!,
a oscuras y en celada,
estando ya mi casa sosegada.

En la noche dichosa
en secreto, que nadie me veía,
ni yo miraba cosa,
sin otra luz y guía,
sino la que en el corazón ardía.

Aquesta me guiaba
más cierto que la luz del mediodía,
adonde me esperaba,
quien yo bien me sabía,
en parte donde nadie parecía.

¡Oh Noche que guiaste!,
¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!

En mi pecho florido
que entero para él sólo se guardaba,
allí quedó dormido,
y yo le regalaba,
y el ventalle de cedros aire daba.

El aire de la almena,
cuando yo sus cabellos esparcía,
con su mano serena
en mi cuello hería,
y todos mis sentidos suspendía.

Quedéme y olvidéme,
el rostro recliné sobre el Amado,
cesó todo y dejéme,
dejando mi cuidado
entre las azucenas olvidado.


CÁNTICO ESPIRITUAL:

Canciones que tratan del ejercicio del amor entre el Alma y el Esposo.

ESPOSA

¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste
habiéndome herido;
salí tras Ti clamando, y eras ido.

Pastores, los que fuerdes
allá, por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decidle que adolezco, peno y muero.

Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas,
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.

PREGUNTA A LAS CRIATURAS

¡Oh bosques y espesuras,
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado,
Decid si por vosotros ha pasado!

RESPUESTA DE LAS CRIATURAS

Mil gracias derramando,
pasó por estos sotos con presura,
y yéndolos mirando,
con sola su figura
vestidos los dejó de su hermosura.

ESPOSA

¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero,
que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan,
de Ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan,
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

Mas ¿cómo perseveras,
oh vida, no viviendo donde vives,
y haciendo porque mueras
las flechas que recibes,
de lo que del Amado en ti concibes?

¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,
y no tomas el robo que robaste?

Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre de ellos,
y sólo para Ti quiero tenellos.

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.

¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados
formases de repente
los ojos deseados,
que tengo en mis entrañas dibujados!

Apártalos, Amado,
que voy de vuelo.

ESPOSO

Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma,
al aire de tu vuelo, y fresco toma.

ESPOSA

Mi Amado, las montañas,
los valles solitarios nemorosos,
las ínsulas extrañas,
los ríos sonorosos,
el silbo de los aires amorosos.

La noche sosegada
en par de los levantes del aurora,
la música callada,
la soledad sonora,
la cena que recrea y enamora.

Cazadnos las raposas,
que está ya florecida nuestra viña,
en tanto que de rosas
hacemos una piña,
y no parezca nadie en la montiña.

Detente, Cierzo muerto,
ven, Austro,que recuerdas los amores,
aspiras por mi huerto,
y corran tus olores,
y pacerá el Amado entre las flores.

¡Oh ninfas de Judea,
en tanto que en las flores y rosales
el ámbar perfumea,
morá en los arrabales,
y no queráis tocar nuestros umbrales!

Escóndete, Carillo,
y mira con tu haz a las montañas,
y no quieras decillo;
mas mira las compañas
de la que va por ínsulas extrañas.

ESPOSO

A las aves ligeras,
leones, ciervos, gamos saltadores,
montes, valles, riberas,
aguas, aires, ardores
y miedos de las noches veladores:

Por las amenas liras,
y cantos de sirenas os conjuro,
que cesen vuestras iras,
y no toquéis al muro,
porque la Esposa más seguro.

Entrándose ha la Esposa
en el ameno huerto deseado,
y su sabor reposa,
el cuello reclinado
sobre los dulces brazos del Amado.

Debajo del manzano,
allí conmigo fuiste desposada,
allí te di la mano,
y fuiste reparada
donde tu madre fuera vïolada.

ESPOSA

Nuestro lecho florido,
de cuevas de leones enlazado,
en púrpura tendido,
de paz edificado,
de mil escudos de oro coronado.

A zaga de tu huella
las jóvenes discurren al camino
al toque de centella,
al adobado vino,
emisiones de bálsamo divino.

En la interior bodega
de mi Amado bebí, y cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía;
y el ganado perdí que antes seguía.

Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa,
allí le prometí de ser su esposa.

Mi alma se ha empleado,
y todo mi caudal en su servicio;
ya no guardo ganado,
ni ya tengo otro oficio,
que ya sólo en amar es mi ejercicio.

Pues ya si en el ejido
de hoy más no fuere vista ni hallada,
diréis que me he perdido;
que andando enamorada,
me hice perdidiza, y fui ganada.

De flores y esmeraldas,
en las frescas mañanas escogidas,
haremos las guirnaldas,
en tu amor florecidas,
y en un cabello mío entretejidas.

En sólo aquel cabello
que en mi cuello volar consideraste,
mirástele en mi cuello,
y en él preso quedaste,
y en uno de mis ojos te llagaste.

Cuando tú me mirabas
su gracia en mí tus ojos imprimían;
por eso me adamabas,
y en eso merecían
los míos adorar lo que en Ti vían.

No quieras despreciarme,
que si color moreno en mí hallaste,
ya bien puedes mirarme,
después que me miraste,
que gracia y hermosura en mi dejaste.

ESPOSO

La blanca palomica
al arca con el ramo se ha tornado,
y ya la tortolica
al socio deseado
en las riberas verdes ha hallado.

En soledad vivía,
y en soledad ha puesto ya su nido,
y en soledad la guía
a solas su querido,
también en soledad de amor herido.

ESPOSA

Gocémonos, Amado,
y vámonos a ver en tu hermosura
al monte ó al collado
do mana el agua pura;
entremos más adentro en la espesura.

Y luego a las subidas
cavernas de la piedra nos iremos,
que están bien escondidas,
y allí nos entraremos,
y el mosto de granadas gustaremos.

Allí me mostrarías
aquello que mi alma pretendía,
y luego me darías
allí, tú, vida mía,
aquello que me diste el otro día:

El aspirar del aire,
el canto de la dulce Filomena,
el soto y su donaire,
en la noche serena
con llama que consume y no da pena.

Que nadie lo miraba,
Aminadab tampoco parecía,
y el cerco sosegaba,
y la caballería
a vista de las aguas descendía.



LLAMA DE AMOR VIVA:

Tratan de la unión del Alma con Dios.

¡Oh llama de amor viva,
que tiernamente hieres
de mi alma en el más profundo centro!
Pues ya no eres esquiva,
acaba ya si quieres,
rompe la tela de este dulce encuentro.

 

¡oh cauterio suave!,
¡oh regalada llaga!,
¡oh mano blanda!, ¡oh toque delicado,
que a vida eterna sabe,
y toda deuda paga!
Matando, muerte en vida has trocado.

 

¡Oh lámparas de fuego,
en cuyos resplandores
las profundas cavernas del sentido,
que estaba oscuro y ciego,
con extraños primores
color y luz dan junto a su Querido!

 

¡Cuán manso y amoroso
recuerdas en mi seno,
donde secretamente solo moras,
y en tu aspirar sabroso
de bien y gloria lleno,
cuán delicadamente me enamoras!


San Juan de la Cruz, ermita de La Carolina (Jaén)


BIBLIOGRAFÍA

- OBRAS DE SAN JUAN DE LA CRUZ


<< ANTERIOR SIGUIENTE >>

Valora este artículo
(0 votos)
Dragón Comentarios

¿Qué te ha parecido el artículo?

Deja un comentario

Asegúrate de llenar la información requerida marcada con (*). No está permitido el código HTML. Tu dirección de correo NO será publicada.

volver arriba

En "El camino del dragón" utilizamos cookies para mejorar la navegación por el blog. Para más información sobre las cookies pulsar en el siguiente enlace Saber más.

Al utilizar este sitio, estás aceptando el uso de cookies. Aceptar